Solemos creer que el colapso de nuestra sociedad por culpa de la IA es desesperanzador. La historia detrás de 1348 Ex Voto es la clave para el optimismo

Solemos creer que el colapso de nuestra sociedad por culpa de la IA es desesperanzador. La historia detrás de 1348 Ex Voto es la clave para el optimismo

Lo que el peor año de la historia de Italia nos cuenta sobre el futuro que está por venir

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Rubén Márquez

Editor - Trivia
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Rubén Márquez

Editor - Trivia

El indie italiano 1348 Ex Voto ha llegado a Steam con ganas de hacerse un hueco justo antes de que, probablemente, Crimson Desert arrase con todo. Lo ha hecho con un aspecto de lo más llamativo que huele a Batalla de los Bastardos de Juego de Tronos, un combate de espadas que huye de lo Souls, y una premisa que desde su anuncio se ha convertido en su principal baza para captar mi atención: enfrentarnos al peor año de la historia de Italia.

Que en 2026 un juego medieval con el año 1348 en el nombre se venda como postapocalíptico -una de las etiquetas populares que se incluyen en su página de Steam-, me plantea un paralelismo glorioso. Conocer qué ocurrió durante esa etapa de la historia, precisamente en un momento en el que la debacle de nuestra sociedad por culpa de la IA apunta en una dirección muy similar, es un detalle en el que merece la pena profundizar. 

1348, el peor año de la historia de Italia

Vestido de aventura de acción y con el combate a lo artes marciales europeas como principal premisa, 1348 Ex Voto pretende contarnos la típica historia de caballería destinada a que salvemos a la damisela en peligro de turno. Sin embargo, lo hace desde una perspectiva completamente atípica, y no precisamente porque su protagonista, Aeta, sea en realidad una dama caballero, lo que realmente fue más común de lo que la cultura popular nos ha hecho creer. 

La clave está en el año, un 1348 que supuso la llegada a Italia de la Peste Negra, la plaga que acabó con cerca del 60% de la población europea y que, en zonas especialmente afectadas como Florencia, supuso una mortalidad de hasta un 80% de sus habitantes. Pese a cómo siglos posteriores han llegado a casi romantizar aquél momento de la humanidad, es imposible alcanzar a comprender hasta qué punto el mundo se vio sumido en el caos desde nuestra perspectiva actual. 

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La idea de 1348 Ex Voto parte precisamente de aprovechar ese escenario para que nos enfrentemos al medievo más hostil e inhóspito que podamos llegar a imaginar, peleando entre poblaciones a merced de la ruina que se había cebado con ellas, e incluso plateándonos cómo su sociedad vivió una transformación radical por culpa de una pulga. Sí, no fueron las ratas, sino la bacteria que portaban sus pulgas. 

Hablamos de una época en la que el feudalismo se basaba precisamente en una esclavización legalizada de la población, con reyes aprovechándose del trabajo de legiones de campesinos que, cuando se enfrentaron de golpe a la mortalidad de la Peste Negra, hicieron que la mano de obra se viniese abajo. 

Fue ese radical cambio de paradigma lo que dejó a los señores feudales en la primera posición de debilidad que habían vivido en siglos. En apenas 150 años, aquella forma de entender el mundo desapareció por completo. Es esa misma transformación la que ahora, 678 años después, nos invita a ver la debacle que trae bajo el brazo la IA desde otra perspectiva. 

El Nuevo Renacimiento que sigue al Tecnofeudalismo

No es la primera vez que hablamos por aquí del tecnofeudalismo, y algo me dice que tampoco terminará siendo la última. La idea parte de cómo oligarcas y tecnócratas de grandes empresas se están acercando cada vez más a ese feudalismo moderno en el que el resto de trabajadores son vasallos casi esclavizados. 

Romano

Con la libertad de buscarse la vida cuando quieran en un mercado cada vez más complejo, sí, pero bajo su techo y condiciones cercenando el teletrabajo en aras de la productividad, con salarios cada vez más paupérrimos, y bajo el yugo de una espada de Damocles en forma de despidos masivos capaz de arrasar con todo de la noche a la mañana. 

Es una dinámica que, apoyada en la llegada de la IA y la amenaza de que el día de mañana una máquina hará el trabajo mejor que cualquier persona -y también de forma más barata-, supone el enemigo final de una sociedad de capitalismo extremo abocada a un giro radical de la realidad que nos rodea. No hay que ser un experto en tecnicismos para adivinar que, lo que significa ser trabajador hoy, probablemente cambie en menos de diez años. 

Lo que sostienen los historiadores es que lo ocurrido entre 1348 y 1350 supuso un cambio tan brusco que, con la sociedad viéndose obligada a cambiar la visión que tenían del mundo, esa suma de factores terminó echando por tierra todo lo que el sistema feudal había construido. De aquellas cenizas nació el Renacimiento, una época forzada a reinventarse por, precisamente, cómo cambió la perspectiva de lo que significaba ser un trabajador. 

Para quienes vemos en el auge de la IA un avance tan potente como peligroso, acordarnos de ese 1348 es, a su vez, un durísimo golpe y un rayo de esperanza. La posibilidad de que, tras un cambio capaz de arrasar con todo, lo que se abra es también un Nuevo Renacimiento. Una ventana a otra forma de entender qué nos hace humanos y qué camino queremos seguir de ahora en adelante. Si de ese colapso del sistema realmente podemos construir algo mejor. 

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