A una parte de Warhammer se le está poniendo cara de "morir de éxito"

A una parte de Warhammer se le está poniendo cara de "morir de éxito"

Conforme los juegos de guerra con miniaturas se convierten al formato 'skirmish', a Games Workshop solo le queda responder con Kill Team

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Warhammer
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Mario Gómez

Editor Senior

La marca Warhammer está en auge. Aún más de lo habitual, quiero decir: mientras Games Workshop celebra resultados de récord que les permiten prescindir de la IA por completo e incluso aumentar el salario de sus empleados humanos —qué gustazo decir esto, ¿verdad?— los aficionados nos frotamos las manos pensando en la enorme cantidad de buenas noticias que nos llegan.

Tenemos un montón de videojuegos prometedores en camino, celebramos que sus kits y las ediciones especiales de sus libros están más a nuestro alcance que nunca; incluso la parte del cine nos da alegrías con Astartes II en camino junto a la adaptación de Amazon y Henry Cavill. Las tiendas oficiales se están expandiendo hasta Estados Unidos. Esta maquinaria está funcionando.

Y claro, en un momento como este, lo normal es que aparezcan nuevos interesados hasta debajo de las piedras: es una ambientación con mucho encanto, muchas posibilidades, y con algo atractivo para todo el mundo. Unos buscan coleccionar, otros prefieren leer... Desafortunadamente, sin embargo, el juego de mesa (wargame) está pasando un momento delicado para ser popular.

Kill Team

Me explico. Games Workshop es ante todo un fabricante de miniaturas de plástico, antes incluso que ser el gestor de la IP. Aunque suene raro, lo cierto es que la mayoría de compradores de estos kits no se hacen con ellos para jugar: la parte de coleccionar y pintar suele tener más tirón, por muchos motivos. De todos ellos, afirmaría que el principal es el problema del compromiso.

Muchos desean iniciarse en 40K, y encuentran un hobby complejísimo. En realidad, el 'wargaming' es bastante accesible hoy día

Warhammer 40.000 siempre ha tenido una barrera de entrada enorme a la hora de jugar: pocos saben que las reglas se pueden descargar gratis a través de la web oficial, no son nada intuitivas y conforme sus autores lanzan nuevos ajustes de balance, los libros y códices se van quedando en la obsolescencia. Por no hablar del problema principal, que son las propias miniaturas.

En 10ª edición (se prevé que el juego estrene la 11ª ed. en junio) cada unidad tiene un coste en puntos y las partidas estándar tienen un presupuesto total de 2000, que en casi todas las facciones da para incluir en tu hoja de ejército infantería, vehículos e incluso maquinaria o especialistas de apoyo de diversa índole. Son muchas miniaturas que reunir y pintar, muy costosas y difíciles de transportar, y las partidas suelen eternizarse.

Kill Team Kill Team transcurre en escenarios más compactos.

Los veteranos y entendidos en materia acostumbran a saltarse a la torera las recomendaciones oficiales y juegan partidas más pequeñas, de unos 1250 puntos, en mesas también reducidas. La manera en la que Games Workshop se enfrenta a este problema es adoptando un formato llamado 'Combat Patrol' (o 'Spearhead' en Age of Sigmar) que usa reglas simplificadas con equipamiento predefinido y listas cerradas de unos 700 puntos en cajas disponibles en abundancia.

Y no es mala idea, pero la realidad es que a los fans de Warhammer 40.000 no les suele gustar mucho esto: aunque sean buen punto de entrada, a la hora de la verdad casi todos prefieren elegir su propio equipamiento y usar reglas abiertas con sus propias unidades. Como puedes imaginar, ahí hay un conflicto de intereses que es difícil solucionar en un juego tan grande y antiguo.

La solución: el formato "escaramuza"

Mientras Warhammer 40.000 se las apaña como puede para adaptarse a los tiempos modernos sin traicionar los gustos de sus seguidores más fieles, otros juegos similares han encontrado —y lo más importante, estandarizado— un formato de juego muy distinto: el de escaramuza, o 'skirmish'.

Trench Crusade Trench Crusade se ha vuelto increíblemente popular.

Los juegos de escaramuzas funcionan de una manera generalmente parecida a 40K, con la diferencia clave de que sus ejércitos (aquí llamados bandas o 'warbands') son mucho más pequeños en comparación. Y por ende, las partidas son más cortas y la inversión inicial de tiempo y dinero es más suave.

Las escaramuzas no usan grandes números de combatientes anónimos genéricos, sino un reducido número de agentes altamente especializados y capaces con habilidades muy variadas entre sí para darle peso y riqueza a cada movimiento y decisión estratégica que se toma. Ganan agilidad, pero no pierden profundidad.

En los últimos años, de hecho, el juego Trench Crusade ha ido ganando muchos fieles porque es nuevo y opera directamente dentro de este ecosistema; ofreciendo incluso la personalización que 40K había perdido durante la transición de 9ª a 10ª edición. Los fans están bastante contentos.

Kill Team Las unidades de Kill Team son un 2x1: se pueden jugar en Warhammer 40.000 también.

Por su parte, Games Workshop es perfectamente consciente de que los tiempos están cambiando y su respuesta es Kill Team, un juego de Warhammer 40.000 pero que no es lo mismo que aquel —como ocurre con Necromunda, o con Legions Imperialis en el caso de la ambientación Horus Heresy. 

Kill Team es un juego de escaramuzas. Las cajas contienen unas 5-12 miniaturas dependiendo de la facción, se venden por unos 40-60 euros y las partidas duran alrededor de una hora. El compromiso es mucho menor que el que exige Warhammer 40.000, y de hecho puedes jugar tus agentes de Kill Team como unidades especiales en tus ejércitos de 40K.

Entonces, problema solucionado ¿correcto? Pues no del todo, no. Kill Team está muy bien, y es una respuesta lógica y satisfactoria al éxito de Trench Crusade y similares. La industria del wargaming está tomando ese camino y Games Workshop ha hecho lo que tenía que hacer. Hasta ahí, bien. La situación real es que pocos "visitantes del mundo exterior" entran a través de KT.

Warhammer 40.000 Las reglas de 40K son públicas. Se pueden leer gratis desde la web oficial. ¿Lo sabías?

Quiero decir, Warhammer 40.000 es la viva imagen de la compañía y casi que del medio entero. Es lo que todos ven, de lo que todos se enamoran y lo que todos persiguen cuando entran por las puertas de una tienda buscando consejo acerca de cómo iniciarse en ese mundillo. Este año, muchos probarán el nuevo Total War y pensarán "quiero un ejército así de verdad".

Y lo que esas personas verán de primeras será un desembolso inicial y un grado de compromiso que no encaja muy bien con su estilo de vida. Es normal. Hay que aceptarlo. Dudo que fuese inteligente darle prioridad a Kill Team por encima de lo que podríamos definir como la mascota de Games Workshop, pero el chirrido que separa "quiero esto" de "esto no es para mí" es inevitable, y es grande.

Los británicos están en una posición privilegiada en este sentido y no se hundirán por quedarse atrás. Pero se está quedando atrás de verdad. Ya puede la 11ª edición hacer algo al respecto, porque los entendidos en materia (los nuevos, como te digo, lo tienen crudo) optan por alternativas o usan reglas propias al estilo de OPR y partidas con puntos limitados para sobrevivir. Es difícil.

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