Cada año, o cada pocos años, se produce un conflicto "bélico" entre dos grandes sagas de los FPS multijugador: Call of Duty vs Battlefield. Ambos compiten por el mismo fandom; ambos tienen sus puntos fuertes y débiles; ambos se vigilan y tratan de anticiparse a lo que hará el otro... Y curiosamente, este último año se ha conseguido algo que parecía imposible: la saga Battlefield ha superado por primera vez a Call of Duty en número de ventas en EE.UU, un territorio que es el que suele tomar el pulso de manera más precisa al nivel del "conflicto" entre ambas.
Muchos ven en este 'sorpasso' de la saga de DICE a la de Treyarch/Infinity Ward una victoria que se ha logrado por desgaste de la obra que Vince Zampella (que en paz descanse) concibió a principios de siglo, y también al hecho de que -precisamente- fuese él quien ayudó a revitalizar una saga que estaba muy tocada después del polémico Battlefield V -en sus inicios- y el descalabro comercial y de crítica que supuso 2042. Pero a mi no me parece tan evidente. Sí, Zampella supo en qué dirección remar cuando cogió las riendas; sí, Battlefield supo renovarse con su sexta entrega para deleite de muchos; y sí, la popularidad entre ambas IPs contrastaba tan fuertemente como nunca habíamos visto.
No obstante, este año: ¿Battlefield ha ganado este año por méritos propios o es que ha dejado que COD se cuele hasta su cocina en cuanto a diseño? Es una pregunta válida y que me he hecho varias veces, y no soy el único. Diversas comunidades de usuarios del shooter de DICE han expresado que notan un cambio que se ha producido en la saga. Incluso los fans de Call of Duty ahora miran con ojos envidiosos -de manera sana en su mayoría- cómo su eterno "enemigo" ahora es el que lleva la voz cantante en popularidad y reconocimiento.
Esto me ha hecho pensar en una situación similar que se ha visto en el celuloide (salvando las distancias), en una de las mejores películas producidas por Disney y Marvel: Capitán América: El Soldado de Invierno. ¿Mi teoría? Que Battlefield ha sido conquistada por Call of Duty desde dentro, sólo así se explica buena parte del éxito cosechado de Battlefield 6 respecto a Black Ops 7.
Para sacar a Battelfield de su estancamiento, Electronic Arts optó por una decisión insólita, y que puede compararse con lo que hizo S.H.I.E.L.D. tras vencer a Hydra, o (nuevamente, salvando las distancias) con la Operación Paperclip que sí ocurrió de verdad: reclutar, rescatar, abducir, o atraer a las mejores mentes que habían trabajado para el Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial y ponerlas al servicio de los intereses y proyectos de los aliados, en particular de los EE.UU.
Sin faltar al respeto a Zampella, y perdonadme si peco de insensibilidad con este necesario símil, era el Armin Zola (Toby Jones) que la RCE se trajo después de la guerra y que puso como una de las cabezas pensantes en S.H.I.E.L.D. Con lo cual, ahora había que ver qué podía conseguir con su experiencia de COD para resucitar a Battlefield. Y eso podría significar su "derrota" desde dentro para muchos.
"Un hermoso parásito en el corazón de Battlefield"
No fuimos pocos los que nos alarmamos cuando supimos que Zampella sería el nuevo factótum de Battlefield. Si Battlefield ya estaba desgastada en su fórmula y sus experimentos le habían salido rana, la incorporación de Zampella a la dirección de la IP significaba algo que nos preocupaba: que Battlefield se iba a "callofdutyzar" del todo. No es exagerado afirmar que el difunto diseñador fue la persona que escribió el libro sobre cómo debían ser los FPS modernos. Y que fuera de Call of Duty y Activision (con Respawn Entertainment principalmente) Zampella había firmado juegos de la talla como Titanfall. Brillantes, sí, pero construidos siempre bajo la premisa de un shooter de "alto octanaje" (expresión que Zampella usaba a menudo para referirse a experiencias frenéticas y que sobresalían) y basado en el núcleo duro de COD.
La cuestión es que previo a su lanzamiento, Battlefield 6 había recuperado buena parte de la dilapidada confianza del fandom; ya no eran tan recelosos al juego como cuando se anunció. La ambientación, el tono, la jugabilidad y el diseño caótico pero ordenado volvían a ser las que añoraba. Y cuando se lanzó, como muchos, lo devoré. Pero había algo que no hacía clic como era debido. Inicialmente pensamos que eran los mapas, en el modo conquista son excesivamente constreñidos y con banderas u objetivos que no permitían un flujo o ritmo más atemperado como en mapas de entregas anteriores; o quizás la configuración de los modos Asalto y Avance, siempre hacia embudos o cuellos de botella que obligaban al equipo atacante a meterse en una "picadora de carne" para avanzar, pero sin la más mínima posibilidad -en los mapas iniciales- de flanqueo o juego táctico.
Cuando Battlefield 6 se lanzó, como muchos, lo devoré. Pero había algo que no hacía clic como era debido
Todas estas señas, junto con el comportamiento de algunas armas que parecían comportarse igual y ser mejores incluso que otras pensadas para el combate a larga distancia (os miro a vosotros, subfusiles) hacían pensar en Call of Duty. Con su ritmo de juego ultrarrápido -en comparación con anteriores Battlefield- y con mapas y zonas de captura que propiciaban el combate cercano o de corta-media distancia. ¿Empezáis a ver el paralelismo con el film de Marvel a estas alturas? Battlefield 6 tuvo una acogida y aceptación claramente superiores a Black Ops 7, pero la saga cuyo creador ahora dirigía Battlefield había fagocitado -no con malicia ni con ganas de "destruir", quiero recalcar- al que durante una década había sido el juego que siempre estaba a su zaga en ventas, y ahora su ADN era distinto al clásico. Battlefield había ganado la guerra, pero porque Call of Duty se infiltró en ella, y consiguió ser un mejor juego de esa saga que el que Activision lanzó un tiempo después. ¿Se había "callofdutyzado" como temíamos? No, pero había cambiado, aunque hacía falta.
Una maniobra necesaria y que deja un futuro incierto
Siempre me he considerado más fan de Battlefield que de Call of Duty, incluso cuando era más joven y mis reflejos para el gaming no se habían desgastado tanto (lo empezaréis a notar pasados los 35 años, e irá a peor a medida que ganéis en edad). Pero eso no significa que no haya disfrutado de los juegos de Infinity Ward o de Treyarch cuando han puesto sobre la mesa algo realmente divertido. De vez en cuando vuelvo a la trilogía clásica de Modern Warfare, también he disfrutado de sus remakes, y en 2024 -cierto es que a falta de un Battlefield en condiciones- disfruté mucho del multiplayer de Black Ops 6.
Pero aquello no era Battlefield, y de hecho el 6 me ha recordado mucho a ese juego que en 2024 sació mis apetitos. De acuerdo, la sexta entrega de DICE sigue teniendo combate con vehículos o mapas más grandes, pero de algún modo siento que su ritmo y diseño se hicieron más pensando en lo que hizo que COD fuese la punta de lanza de los FPS, que no la identidad de ser un engranaje más en una partida realmente grande. Aún así, si miramos lo que habíamos tenido antes, puedo entender este cambio de mentalidad o de ADN de la saga.
Battlefield me recordaba mucho al Call of Duty de 2024 con el que me sacié a falta una entrega del juego de DICE
Battlefield venía de dos entregas que, de haber sido una IP menos conocida, probablemente habrían supuesto su defunción. A la luz de las ventas cosechadas por el juego en comparación con la actual entrega de Call of Duty, está claro que ha sanado, pero a costa de evolucionar hacia lo que su gran rival siempre fue: más rápido, más directo, más orientado a los reflejos que no a la planificación o al juego en equipo, aunque conserve buena parte de ese último punto. El gran problema, no obstante, es la división que ha provocado en buena parte de la comunidad.
En diversos foros especializados, comunidades de Discord, Reddits, y de hecho varios medios y creadores de contenido reconocidos han mencionado este nuevo debate. Al igual que en el film de Marvel, muchos defendían a S.H.I.E.L.D. incluso después de su caída, pese a que estaba mutando en algo más parecido a Hydra, pero que al final no se materializó, y viceversa. Si echamos un vistazo a Reddit, en hilos como este vemos como la comunidad no comparte el pensar del CEO de Activision acerca de la "victoria" de Battlefield sobre COD este año. O quizás que una de las herramientas más potentes de este nuevo Battlefield, Portal, se esté usando para rescatar mapas clásicos y apreciados de COD, como señala el medio Techradar, algo que conocidos creadores de contenido de ambos juegos, como Jackfrags que también han aplaudido est emovimiento, pero sin perder de vista que Battlefield 6 sangró muchos jugadores en los meses posteriores a su salida, quizás precisamente por esa mutación en su ADN, al menos es lo que yo pienso.
Aunque lo más preocupante -y triste, por ser una defunción prematura de una persona- es que Zampella ya no está para seguir redirigiendo esta transformación o evolución del juego. Aparte del hecho de que nadie conocía como él la "fórmula del buen FPS", sólo pudo trabajar al 100% en el juego base y su primera temporada, que mal que hayan sido un éxito comercial, necesitan de reajustes. Ya hay varios antiguos diseñadores de mapas de Battlefields anteriores y bien considerados, preparando el nuevo contenido y revisando el equilibrio de las armas, pero carecen de la dirección de quien tuvo el arrojo de embarcarse en este proyecto.
¿Hacia qué nuevos frentes irán Battlefield o COD ahora que se han "cuasi fusionado" en propuesta? ¿Seguirá la subtrama de "infiltración" a lo Hydra en S.H.I.E.L.D. como vimos en subsecuentes films de Marvel o como en la serie Agentes de S.H.I.E.L.D. (ojala Zampella pudiera marcarse un Coulson resucitado)? Sólo el tiempo nos lo dirá, y esperemos que ambas sagas puedan seguir beneficiándose de una sana competencia y de una base de usuarios que -en su mayoría- cada vez es más abierta a probar o aprender cosas "del enemigo".
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