En más ocasiones de las que nos gustaría admitir, los jugadores podemos ser extremadamente impacientes y, por qué no decirlo, soberbios. Estamos en un punto en la industria en el que la masa de jugadores es capaz de sentenciar juegos a través de vídeos de dos minutos, sin siquiera haberlos jugado. Si bien la recepción de Highguard en los The Game Awards, según palabras de sus responsables, no fue la que les hubiera gustado, en ningún momento perdieron lo más importante: la fe en el producto que tenían entre manos. Tras semanas de inactividad previas a su lanzamiento, el motivo tras su silencio es el más simple que podría esperarse, y es que confiaban plenamente en su juego. Estaban seguros de que la calidad de Highguard hablaría por sí misma una vez llegara a los jugadores.
La semana pasada estuve en Los Ángeles probando la ópera prima de Wildlight Entertainment, y te puedo asegurar que Highguard no es Concord. De hecho, tampoco es Overwatch ni Apex Legends, aunque coge elementos de todos ellos para crear una jugabilidad profunda y emocionante. Highguard es un nuevo tipo de shooter que trae algo nuevo y refrescante a la escena de los shooters competitivos: los raid shooters.
Capturando la emoción del asalto
Hay algo innegable, y es que la presentación de Highguard dejó mucho que desear a nivel de comunicación. Colocaba al juego en un punto muy genérico e incómodo entre ser un "Overwatch con caballos" y "un segundo Concord". Por fortuna, el resultado final no tiene nada que ver. Highguard es un shooter competitivo Free to Play de 3 contra 3, en el que tenemos que destruir objetivos en la base enemiga para restarles puntos y ganar. Hasta aquí, puede parecer todo muy convencional, pero su bucle jugable tiene bastante más profundidad de la parece.
Highguard es un nuevo tipo de shooter competitivo Free to Play de 3 contra 3
De entrada, el alma del juego son los tiroteos por encima de los poderes únicos de los personajes. Vaya, que la puntería lo es todo. Pero como digo, aquí encontrarás héroes con diferentes habilidades, tanto pasivas como activas y ataques definitivos. Todos pueden manejar cualquier tipo de arma y se pueden cambiar a conveniencia a lo largo de la partida. Contamos con diferentes piezas de armadura, que a su vez tendrán niveles de rareza, como las armas. Además, hay amuletos que nos dan ventajas importantes en la partida. Todo ello podemos encontrarlo en cofres repartidos por el mapa.
Highguard es un juego con una progresión muy parecida a la de un battle royale, pero tendremos múltiples posibilidades de reaparición, incluso de resucitar a nuestros compañeros (algo que cualquier héroe puede hacer). Al morir, aunque perderemos la armadura que llevemos equipada, conservaremos nuestras armas, así como las equipaciones que hayamos ido encontrando o comprado en las tiendas repartidas por el mapa.
Cada héroe contará con dos armas principales, una de destrucción de estructuras y granadas. Otro elemento capital en su gameplay es la destrucción del escenario, así como la fortificación de nuestra base. En este punto, encontramos a su principal referente en Rainbow Six Siege, incluida la posibilidad de hacer agujeros en muros y otras superficies para acechar a los rivales. No esperéis encontrar un Battlefield 6, pero será capital saber dominar la destrucción en torno a los objetivos, tanto de nuestra base como la del enemigo.
Todas las paredes pueden destruirse de varias formas; desde un hacha que nos servirá para romper los minerales que necesitamos para las compras hasta un martillo a propulsión, y también con nuestros poderes. Sin embargo, podemos reforzarlas y reconstruirlas si tenemos los recursos suficientes. Las estrategias en torno a las bases son totalmente cambiantes, ya que estas también son un elemento distintivo.
No solo elegiremos el campo abierto entre bases, cuya disposición también varía mucho los puntos calientes de la partida y cómo jugarlos; las propias bases, el cómo están construidas y cómo están repartidos sus objetivos, también requieren un cierto dominio. Por ejemplo, hay bases que, al ser de edificios de dos plantas, se defienden mejor desde la larga distancia, pero hay otras que dependen más del combate cercano. De hecho, la elección de base y la de personaje pueden estar íntimamente ligadas en partidas más avanzadas, ya que hay personajes cuyas habilidades son menos destacables en el ataque, pero muy útiles para la defensa.
Espadas gigantes, torres de asedio y destrucción
¿Cómo accedemos a la base enemiga? Con la Shieldbreaker, la espada que vimos en el trailer. Highguard divide su partida en varias fases distintas. Nada más empezar, tendremos un primer minuto para reconocer la base y fortificarla a conciencia. Después, toca la fase de mejora; mientras la Shieldbreaker aparece en el escenario, tendremos alrededor de un minuto y medio para recorrer el mundo a lomos de la montura, parar a coger minerales, cofres con equipación rara, armas... lo típico. La espada puede aparecer en tres puntos diferentes del mapa y, aunque dará pistas de la localización, no lo sabremos hasta que quede un minuto.
Como podéis imaginar, el punto de aparición de la espada se convertirá en un polvorín; tanto si esperemos emboscar al rival, como si queremos hacernos fuertes alrededor del punto de aparición, aquí comenzarán las hostilidades. Una vez aparezca la Shieldbreaker, comienza el auténtico juego. El equipo que la coja, deberá dirigirse rápidamente a la base rival. Hay distintos puntos de acceso con la espada, pero hay que llegar hasta la cúpula y abrirla. Aquí las monturas despliegan todo su potencial, habiendo en el escenario incluso puntos para ganar más aceleración.
Cada uno de los momentos de Highguard guarda una experiencia totalmente diferente, con una gran variedad de posibles desenlaces y estrategias a dominar. Por ejemplo, uno del equipo puede coger la espada mientras los otros le acompañan por si la pierde; también pueden quedarse en la retaguardia conteniendo al enemigo o distrayéndole. En la situación contraria, podremos ver que no hace falta matar al portador de la espada; podemos elegir disparar a su montura para reducir su movilidad drásticamente, y retrasar su avance (pueden volver a utilizarse pasados unos cuantos segundos). Este escenario no durará eternamente pues, pasado un tiempo, el juego bloqueará las reapariciones, para así determinar si el asalto tiene éxito o no. Esta es otra de las grandes virtudes de Highguard, y es que tiene un sentido fabuloso del ritmo. Highguard puede darnos partidas de 10 minutos o hasta de media hora, y ninguna de ellas se sentirá larga, aburrida o innecesaria.
Cuando se rompa la cúpula de la base rival (espectacular torre de asedio mediante), se abrirá una pequeña brecha por la que colarnos, pero no solo eso, sino que restaremos 30 puntos al equipo rival. Ambos comenzamos con 100, y hemos llegado a disputar partidas en las que hemos llegado hasta 5 puntos contra 5. Nunca sabes cómo va a acabar una partida de Highguard; puede ser un asalto relámpago, o un incesante intercambio de contraataques. Si conseguimos plantar una bomba en uno de los dos generadores del rival, restaremos otros tantos puntos; un generador más, y se acaba la partida. También podemos ir directamente a por el núcleo de la base, que son 70 puntos, pero suele tener un acceso más difícil y su bomba tarda más en explotar.
Además, en pos de mejorar todavía más el ritmo de la partida, esta fase tampoco será infinita: pasado cierto tiempo o número de muertes del equipo asaltante, el ataque se considerará fallido, y se restarán otros 30 puntos a estos. De esta forma, se mantiene constantemente el equilibrio. Una vez ocurre esto, ambos equipos vuelven a las bases y vuelta a empezar, pero con un pequeño giro: los cofres y las tiendas han mejorado la rareza de sus armas y recursos, y el tiempo entre eventos también se reduce, para hacer la partida cada vez más frenética.
A pesar de la necesidad de estar constantemente en movimiento, no podemos dejar de lado el sistema de loot y económico del juego, porque puede darnos la ventaja que necesitamos para marcar la diferencia. Por ejemplo, los amuletos de niveles avanzados otorgan menor tiempo de activación/desactivación de bombas, poder guardar la armadura después de morir o incluso una daga que nos permitirá abrir una pequeña brecha durante los asaltos en un punto diferente al de la torre. En los últimos instantes de la partida, la rareza del equipamiento y la habilidad a los mandos suele primar por encima de los poderes.
Tendremos muchos tipos diferentes de armas, con varios modificadores y modelos de revólveres, fusiles de asalto, de francotirador o escopetas; nada de armas bizarras, pero todas ellas conformando un gunplay y feedback muy satisfactorio. En combinación con los poderes, todos ellos extremadamente útiles (incluso dentro de lo situacional de algunos de ellos), Highguard es un éxito en su núcleo jugable y en las sensaciones que entrega a los mandos.
Una propuesta diferente que merece una oportunidad
Como podéis ver, mezcla elementos de muchas de las corrientes shooter del mercado actual: los héroes diferenciados, el control de bases por objetivos, la destrucción, el loot... reúne todas estas experiencias en un solo paquete, añade una dinámica de partida propia y, de esta forma, Highguard es capaz de ofrecer un gameplay refrescante. Se presenta como un producto que respeta el tiempo del jugador; es difícil conseguir un juego competitivo que tenga una experiencia agradable para jugadores de todo tipo, y gracias a su estructura, hace que todas las fases tengan sentido, gracias también a su generoso (aunque justo) sistema de respawn.
Highguard tiene medida a la perfección la duración de la tensión y de la emoción
Este respeto por el tiempo del jugador va más allá del propio gameplay, y encontramos un pase de batalla que puedes gestionar a tu ritmo, que no caduca y al que siempre podrás volver. Evitar el FOMO era uno de los objetivos de sus responsables; a esa línea roja, se suma el compromiso de que todos los contenidos a conseguir sean estéticos, nada que afecte a nivel jugable. Todo puede conseguirse jugando, sin imposiciones de tiempo o fechas. Por supuesto, esto también incluye sus planes de contenido post-lanzamiento. Dividido en temporadas bimensuales que se llaman Episodios, tienen organizado todo el primer año, en el que llegarán hasta 6 héroes nuevos, un número similar de bases, nuevos objetos para el campo de batalla, trajes, etc.
No me he detenido demasiado a hablar de los ocho héroes disponibles en el lanzamiento porque es probablemente el apartado más flojo de Highguard. Son personajes que se crearon en base a sus habilidades especiales, sobre las que se construyó una apariencia y un lore. Por ello, al menos de momento, esa es su característica más destacada, y por ese lado es cierto que se sienten muy diferentes. Era difícil quedarse con sus nombres, porque en ningún momento se nos ha mostrado nada de su trasfondo, aunque es algo que se arreglará en los próximos días. En su lanzamiento, se lanzarán más de 30 vídeos del juego, analizando sus mecánicas, armas, personajes o bases, todo ello desde la perspectiva de la trama global del mundo de Highguard. Aunque no han querido desvelar por el momento cómo desarrollarán este apartado en el futuro, sí que avanzaron que confían mucho en el potencial de su historia, y la trabajarán de forma transmedia y a través del propio gameplay.
También es justo destacar que, a pesar de que sus héroes no parecen especialmente carismáticos por el momento, al menos lucen espectaculares a nivel técnico. Highguard cuenta con un apartado gráfico fantástico, logrando (siempre según sus responsables) los 60 FPS sólidos en todas las consolas, menos en Xbox Series S. En cuanto a Nintendo Switch 2, por ahora el equipo no tiene planes de lanzamiento, pero no es algo que descarten tajantemente.
Highguard se lanza esta misma semana, el lunes 26 de enero. Una fecha que Wildlight Entertainment marcó a fuego en el calendario hace años, y que han cumplido a rajatabla, permitiéndose además armar un plan de lanzamiento sólido. Tras muchas horas a los mandos de Highguard, no me queda más que recomendaros encarecidamente que le deis una oportunidad al juego. No os dejéis llevar por la corriente de odio (infundado), ni por la discutible estrategia de comunicación del estudio: Highguard parte de lugares comunes y genéricos para crear algo único y especial.
Es completamente gratis y, como poco, va a daros unas partidas muy divertidas y con un sabor diferente al del resto de numerosos competidores del mercado. Y eso, en un género que llevamos dando por muerto y por seguro durante tantos años, es un auténtico logro; un mérito solo posible gracias a la enorme experiencia y veteranía de un equipo que transmite, no solo confianza en su trabajo, sino que disfrutan tanto haciendo juegos como jugándolos. Y eso, en esta industria, puede marcar una enorme diferencia.
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