Cuando uno se enfrenta a un juego con estética Minecraft, lo último que espera es sufrir. Son juegos que te permiten ir a tu ritmo, que rara vez castigan mucho los errores y que casi nunca aprietan tanto como para sacarnos de nuestra zona de confort. Lo que me ha pasado con Everwind, sin embargo, ha sido la excepción que confirma la regla. Me encanta todo lo que pone sobre la mesa este 'no tan clon' del juego de Mojang. Es original, interesante y dan ganas de meterse dentro de su mundo. No obstante, también ha sido uno de los primeros juegos en mucho tiempo que me ha obligado a borrar mi partida y empezar de cero.
Si Minecraft fuera un RPG
Una de las cosas que hay que dejar claro pronto al hablar de Everwind es que aquí se hace valer más que nunca aquello de que las apariencias engañan. Al verlo podríamos pensar que es uno de los clones de Minecraft más desvergonzados, pero al saber cómo funciona nos daremos cuenta de que estábamos equivocados. Aunque obviamente toma prestados muchos conceptos de este título, su funcionamiento es diametralmente opuesto. Aquí no estamos ante un sandbox sino, más bien, ante un 'dungeon crawler' con elementos de RPG. Una idea que, sin ser tampoco rompedora, sí le sienta maravillosamente bien a este estilo de juego.
Para soportar este enfoque el juego le da más importancia al combate e introduce el cambio más interesante de todos. En Everwind no hay un mapa 'terrestre' al estilo de Minecraft o Hytale. En su lugar el mundo lo conforman pequeñas islas suspendidas en el aire. Al comienzo de la aventura construiremos una nave que nos permitirá desplazarnos por el aire como en El Planeta del Tesoro. Así, conforme ascendemos nos encontramos mazmorras más difíciles y territorios con materiales más raros. También cambiamos de biomas y nos topamos con nuevos enemigos o animales. Es una variedad a la que estamos acostumbrados, pero que se administra de una forma diferente.
Construir un barco gigantesco se ha convertido en mi razón de ser.
El barco, por cierto, es uno de los elementos más interesantes de todo el juego. Buena parte de la progresión pasa por mejorarlo tanto en prestaciones como en tamaño. Es posible ampliarlo hasta unas dimensiones de 100x100 bloques —además de mejorar su velocidad, por ejemplo— y actúa como una especie de base móvil. Quizá esta es mi idea favorita de todo el juego y lo que me ha motivado a darle una segunda oportunidad después de que la primera toma de contacto fuera un tanto negativa. Quiero construir un trasatlántico capaz de surcar los cielos y, cuando pude hablar con los desarrolladores, me prometieron que podía conseguirlo.
El 'anti-Hytale'
Mi problema con Everwind es que no vi que el principio del juego estuviera particularmente bien llevado. Empiezas en una torre en la que interactúas con algunas de las mecánicas más importantes del juego. Cocinas, forjas y al salir debes construir tu barco volador. Todo está bastante bien pensado, pero yo me encontré con un bloqueo total intentando completar el tutorial. El juego te dice que debes construir cinco piezas para el barco. De ellas, cuatro son principales y una secundaria. El problema es que solo te dan materiales suficientes como para completar el cuarteto de imprescindibles.
Lo que me pasó a mí es que, al craftear primero la secundaria, me quedé sin piezas para una de las cuatro principales. Aquí la respuesta obvia es "pues farmea, Bruno, a mí que me cuentas". La cuestión es que, en ese momento de la partida, el material que necesitas parece imposible de conseguir. Me puse a explorar un par de horas recorriendo las islas que estaban al nivel del mar sin encontrar lo que me hacía falta y tuve que acabar borrando la partida para empezar de nuevo. No os voy a mentir, mis sensaciones en ese momento eran horribles y no tenía ganas de seguir jugando.
Everwind es más 'dungeon crawler' que sandbox.
La cuestión es que todo lo que me habían presentado los desarrolladores cuando hicieron la presentación para prensa a comienzos de semana me había encantado, así que decidí darle una segunda oportunidad. Ahí fue cuando empecé a ver esos elementos que convierten a Everwind en un juego único y por qué una editora como Bohemia Interactive —sí, los de DayZ— había apadrinado el proyecto. Es un juego gigante que, pese a llegar en acceso anticipado, aterriza con una auténtica barbaridad de contenido. Al poder progresar descubrí un sistema de mejoras al estilo RPG que hace la aventura mucho más interesante y que promete hasta salvar un combate que, de inicio, parece demasiado simple.
Everwind me hizo pensar en la experiencia que tuve jugando a Hytale, pero no tanto por parecerse como por ser exactamente lo contrario. Me empaché del juego de Hypixel Studios porque sentía que estaba exageradamente pulido. Me gustaron los efectos de sonido, animaciones o el plataformeo. A las semanas, sin embargo, lo abandoné a la espera de nuevo contenido. Aquí me veo sufriendo un poco más con el pulido porque el juego ha sacrificado su diversión 'momento a momento' a cambio de añadir millones de cosas que hacer. El audio, errores como el que menciono con el barco o sus primeros combates son áreas en las que hay margen de mejora evidente.
Ningún juego en acceso anticipado lo tiene todo y con Everwind mis sensaciones han ido a mejor conforme he seguido jugando. No es habitual que un juego recupere mi interés después de haberlo perdido, pero no me arrepiento de nada. De hecho, ahora lo que tengo ganas es de probar su modo cooperativo y de seguir mejorando mi pobre barco, que de momento se parece más a la lancha Tom Hanks en Náufrago que al transatlántico que quiero construir. Quizá quieras esperar más actualizaciones pero, si no ahora, al menos asegúrate de tener el juego en el radar de cara a su estreno definitivo —esperan los desarrolladores— dentro de un año.
En 3DJuegos | Una leyenda de Blizzard quiere hacer su propio Red Dead Redemption con supervivencia y un mundo abierto en plena fiebre del oro.
Ver 0 comentarios