Unos días atrás, tuve ocasión de visitar las oficinas de Nintendo Europa en Frankfurt para probar varios de los próximos juegos programados para llegar a Nintendo Switch 2 —aunque en este caso, también hubo hueco para probar la nueva Virtual Boy. Uno de los títulos que más me gustaron fue sin duda un clásico de la consola anterior que vuelve a lo grande: se trata de Super Mario Bros. Wonder – Nintendo Switch 2 Edition + Encuentro en el Parque Belabel.
Tras este kilométrico nombre se esconde un doble lote de novedades. Por un lado, tenemos una actualización generacional del juego que incluye varias mejoras técnicas y funcionalidades para la versión de Nintendo Switch 2; incluyendo cosas como el modo ratón o la posibilidad de "prestar" el juego a nuestros amigos usando GameShare. Pero creo que lo interesante del asunto no está tanto en gráficos y prestaciones (quiero decir, es un Mario Bros.) sino más bien en los contenidos.
'Encuentro en el Parque Belabel' es una expansión de tomo y lomo, y si bien una hora de prueba es demasiado poco como para darte una valoración final, te adelanto que la cosa pinta muy bien de momento. Más allá de los nuevos niveles de la campaña, tenemos también un nuevo modo multijugador que está lleno de encanto. No te exagero en lo más mínimo cuando te digo que es de lo más divertido que vas a tener en Nintendo Switch 2, y no lo pondría en absoluto por debajo de algún juego completamente nuevo.
De alguna manera, el DLC es aún mejor
El Parque Belabel es un espacio más grande que el overworld del modo principal, y relativamente abierto, en el que tus amigos y tú podéis corretear, saltar y hacer gestos mientras elegís uno de los muchos nodos de actividades a vuestro alrededor. A efectos prácticos, en casi todos estos casos esos nodos (p. ej. casitas) corresponden a niveles nuevos pensados con el multijugador en mente, que se resuelven un poco en la línea de lo que esperarías ver en un Mario Party.
A mí, francamente, me entusiasman tanto o más que los de un Mario Party; y puedo asegurarte que en términos de risas y ambiente el efecto que hace en tu grupo de juego es comparable también. Y creo que Super Mario Bros. Wonder hace las cosas especialmente bien por varios motivos: uno de ellos es que cada nodo de actividades tiene varios escenarios o mapas distintos, de tal manera que cada uno tiene cierta rejugabilidad, y el otro es que su control es muy bueno.
Si has tenido ocasión de jugar a la versión original de Nintendo Switch, sabrás que hablamos de una completísima entrega de Mario 2D con unos controles súper pulidos y expresivos y un diseño de niveles concienzudo. Uno de esos ejemplos de juegos "fáciles de entender, difíciles de dominar" hechos con maestría sutil, pero incuestionable; en el que cada nivel exuda encanto, pero también profundidad para cualquiera que desee tenerlo todo.
Todo ese conocimiento innato que valoramos tan positivamente en nuestro análisis de Super Mario Bros. Wonder se traslada en la misma medida a los contenidos multijugador (tanto los cooperativos como los competitivos) que he podido probar en 'Encuentro en el Parque Belabel'. Para que te hagas un poco a la idea, aquí lo habitual era llegar a un nuevo nodo y preguntar "¿qué es esto?" y casi siempre la respuesta tenía nombre y apellidos. "Ah, un prop hunt, de lujo".
Prop hunt, por si no lo conocías, es un modo bastante popular en muchos juegos distintos (incluidos Call of Duty u Overwatch, entre otros) en el que unos jugadores están "disfrazados" como elementos del escenario, y otros deben encontrarles y dispararles. Aquí jugábamos por equipos y con un tiempo límite: quien estuviera desenmascarado para cuando el reloj llegaba a cero, perdía.
Lo que me gustaba de ese ejemplo concreto es —insisto, este juego es puro alarde de buen diseño— que el espacio era una sola pantalla sin desarrollo lateral en el que no teníamos mucho para movernos y buena parte de los elementos del escenario eran móviles. Si te transformabas en una flor, en el suelo era fácil identificarte porque las animaciones por defecto operaban a destiempo; y en el aire había nubes moviéndose todo el rato a un ritmo casi imposible de identificar.
La acción de disparar a los escondidos también estaba medida a la perfección: tras disparar una vez, tardabas unos segundos en poder volver a hacerlo y a menudo esto causaba que incluso en un espacio tan apretado, los disfrazados y los cazadores tuviésemos ocasión de encontrarnos y pelearnos un poco. Nunca vi un "te he pillado, estás acabado" como tal.
Una "patata caliente" es un concepto que entendemos todos: podemos empezar a jugar sin pararnos a explicar.
No sé si una vez tenga entre manos la versión final y mucho tiempo para jugarla, tal vez algunos de estos niveles se me hagan repetitivos o encuentre ciertas estrategias para explotarlos. Quizá lo más viable en ese prop hunt sea aguantar hasta el final sin disparar y luego darle a alguien en los últimos segundos, destrozando el componente diversión; pero de momento, lo que he visto me ha divertido muchísimo.
En paralelo al relanzamiento de Super Mario Bros. Wonder, se lanzará también un accesorio de la flor parlante. Incluso tiene doblaje al español
Y ese buen hacer, esa combinación de controles refinados con un diseño de niveles meticuloso, se traslada a básicamente todos los niveles repartidos por el Parque Belabel. Recuerdo haber participado en una carrera sobre globos que rebotan (como aquel famoso nivel de los hipopótamos en el juego base, sí) en el que iba súper bien hasta que me choqué con algo que me mandó disparado para atrás y solo pude gritar de desesperación: pocas veces en mi carrera profesional he visto a gente gritando en una preview. Saca tus propias conclusiones.
Puesto que la expansión 'Encuentro en el Parque Belabel' es exclusiva de Nintendo Switch 2, por cierto, aprovecharé para decirte que algunos de esos niveles debutantes usan mecánicas que a diferencia de las que te comentaba arriba no habíamos visto antes en el juego base.
Uno de ellos, por ejemplo, es un cooperativo en el que dos equipos de dos jugadores cada uno colaboran para avanzar en un nivel que básicamente está incompleto: un grupo controla a los personajes, mientras que otro crea plataformas temporales "dibujándolas" sobre el mapa. Puedes hacerlo con los sticks, pero tal vez estemos de acuerdo en que es mucho más interesante y fresco usar el modo ratón de los Joy-Con 2.
A falta de probar la totalidad de los nuevos contenidos, Super Mario Bros. Wonder – Nintendo Switch 2 Edition + Encuentro en el Parque Belabel (qué nombre más largo, ¿verdad?) es fácilmente una de las experiencias más frescas que he tenido desde que la consola de marras salió a la venta. Irónico, porque a fin de cuentas es un relanzamiento, pero la realidad es que aquí los nipones aciertan de lleno con su típico buen hacer de diseño e imaginación. También un poco loco que pueda afirmar esto sin ninguna clase de dudas después de tan poco tiempo.
Aunque yo he jugado en local, hay aún más posibilidades online.
El juego estará disponible el 26 de marzo en las estanterías de tu tienda local y en eShop. Si ya tienes el Super Mario Bros. Wonder original de Nintendo Switch, por supuesto, también podrás comprar la mejora desde la tienda de la plataforma como si fuera un DLC como lo habrás hecho con otros títulos similares.
¿Y qué hay de Virtual Boy?
A modo de recordatorio, a partir del 17 de febrero los suscriptores de Nintendo Switch Online + Paquete de Expansión tendrán acceso a una nueva consola virtual para el menú Home que rescatará siete juegos de la a menudo olvidada Virtual Boy de 1995; si bien a lo largo del año llegarán otros nueve más.
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Disponibles el 17 de febrero |
Disponibles más adelante en 2026 |
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Galactic Pinball |
Mario Clash |
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Teleroboxer |
Mario's Tennis |
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Red Alarm |
Jack Bros |
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Virtual Boy Wario Land |
Space Invaders Virtual Collection |
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3-D Tetris |
Virtual Bowling |
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Golf |
Vertical Force |
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The Mansion of Innsmouth |
V-Tetris |
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Zero Racers (*) |
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D-Hopper (*) |
(*) Estos juegos nunca fueron lanzados originalmente en Virtual Boy: es la primera ocasión oficial que tenemos para probarlos.
La tienda oficial de Nintendo tiene previsto vender en paralelo, a partir del 17 de febrero, dos accesorios de Virtual Boy para sacarle más partido a este catálogo: uno de plástico por 79,99 euros y otro de cartón —¿te acuerdas de Nintendo Labo?— por 19,99. Durante mi visita a las oficinas de Nintendo Europa, pude probar el primero de ellos.
Y la sensación que puedo transmitirte es un poco más tibia que la de Super Mario Bros. Wonder: el rescate de Virtual Boy me convence un poco a medias. Creo que aquel dispositivo tuvo sentido durante la década de 1990, cuando los aparatejos tecnológicos eran una pura fantasía de poder (el mítico Power Glove fue un adelanto de esto, en cierto modo) y no competían entre sí por ofrecer el diseño más compacto y minimalista posible.
La consola se inserta dentro del dispositivo para jugar.
La etiqueta "virtual" era futurista, y lo futurista era legítimamente guay por sí mismo: era, a todas luces, un juguete alineado a aquellos tiempos en los que Nintendo aún estaba dándole forma al entretenimiento digital tal y como lo conocemos hoy en día. Cuando pruebo sus juegos ahora, con un visor de plástico delante de mis ojos, lo que veo ahí es muy diferente a Super Mario Bros. Wonder.
El diseño de los juegos no era tan fino, y el protagonismo se queda en el gimmick que muchos años más tarde trataría de rescatar Nintendo 3DS. En Wario Land, la gracia radica en ir saltando entre un nivel cercano y otro en la lejanía, y el visor de Virtual Boy te permite apreciar esa distancia e incluso ajustarla con una rueda para que se vea con naturalidad y nitidez. Por supuesto, al final es un complemento para Nintendo Switch 2 y tienes todas las funciones típicas de la consola virtual (p. ej. rebobinar la acción).
Los juegos de Virtual Boy estaban hechos con la premisa de los gráficos inmersivos en mente. El diseño no es tan "fino" como el de otros clásicos
Wario Land no es malo, pero tampoco creo que esté a la altura de entregas posteriores ni tampoco de otros grandes clásicos en las múltiples consolas virtuales que tiene Nintendo Switch 2 a día de hoy: era una experiencia. Y la de Virtual Boy no está mal, tiene cierto carisma y encanto, y es la forma definitiva de jugar a estos juegos; pero creo que está mejor cuando vas con la perspectiva del coleccionista. El fan.
El que conoce la cultura de la compañía y se emociona con la idea de tener un pedacito de su historia entre las manos y desea jugar a esos juegos que nunca se lanzaron originalmente no porque sean muy atractivos por sí mismos, sino porque no existían hasta ahora. La nueva Virtual Boy es para ellos, y tiene sentido que esté ahí porque no son pocos.
El punto al que quiero llegar es que probablemente no compre el dispositivo tanto para jugar sino más bien para colocarlo al lado de alguna consola de edición limitada, o en la vitrina de cosas retro. Para esa clase de espacios, está genial. Pero ten eso en cuenta: piénsate hasta qué punto eres un coleccionista o entusiasta antes de pasar por caja, porque no es poco lo que pagas.
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