Tengo que admitir que esta remasterización me tiene contrariado. La primera vez que lo arranqué pensaba que estaba completamente roto. Nada más empezar a moverme con Kate Walker en su llegada al misterioso pueblo de Valadilène, poblado de autómatas, me di cuenta de que la cosa no iba todo lo fluida que debería, saltándose frames. Al intentar probar diferentes resoluciones y framerates, no podía desplazarme por las opciones porque la rueda del ratón no funcionaba. Pero, a base de parches y cabezonería, y con un mando conectado, conseguí cambiar las opciones y la cosa fue mejor.
No fue, aun así, la mejor presentación, y no solo por estos problemas visuales que, por suerte, no volvieron a aparecer. La remasterización de Syberia hace un trabajo exquisito en los escenarios, tal y como hizo la de Amerzone en su momento. Todos esos escenarios prerrenderizados que se navegaban con saltos de cámara, a la antigua usanza, han sido ahora sustituidos por un motor 3D en tiempo real cuya cámara te acompaña en cada escenario. Y, sin duda, creo que este es el punto más destacado del juego, porque para cualquier aficionado a la saga Syberia ver recreados así los lugares emblemáticos del juego original debe ser como un regalo anticipado de Navidad.
Pero, lamentablemente, el regalo se ha envuelto a toda prisa y se nota. Lo que más te hace arquear la ceja son las cinemáticas. Se ha apostado por coger los vídeos originales, escalarlos torpemente con IA y pegarlos al remaster como si nadie se fuera a dar cuenta. El resultado es terrible. No solo porque creo que usando los assets del juego se podrían haber recreado sin demasiado aumento de presupuesto, sino porque lucen casi peor que el obsoleto CG de la época. La IA hace sus troperías aquí y allá, y termina por emborronar la cara de Kate Walker en más de una ocasión, sin añadir realmente detalle más que convertir la baja resolución en esa especie de barro viscoso, pero definido, que hacen los upscalers mal entrenados.
Las secuencias de vídeo lucen casi peor que el obsoleto CG de la época por culpa de la IA
La propia Kate Walker, aunque su modelo está bien construido, le falta algo de vida en la mirada, y sus animaciones siguen siendo bastante lentas. Es algo con lo que no tendrás demasiado problema en la aventura si avanzas a buen ritmo, porque en el fondo está bien recrearse en los paseos por la ciudad y absorber todo el detalle puesto en ella. Pero, cuando llega la hora de atascarse, aunque Syberia nunca fue un juego excesivamente difícil, puede suponer un tedio de caminatas infernales de un lado para el otro del pueblo deseando desesperadamente que hubieran incluido un simple mapa para moverte rápido o alguna forma de saltar hasta las salidas de cada localización.
Luces y sombras en Valadilène
En cuanto a la remasterización del diseño en sí, lo cierto es que es bastante similar a la obra original, ya que se ha respetado prácticamente en su totalidad todos los puzles y localizaciones. Eso sí, unos cuantos se han suavizado. Todo aquello que los nuevos diseñadores han encontrado algo obtuso, como lugares algo escondidos o pasos intermedios, se han simplificado. Además, los hotspots se van marcando en la pantalla te guste resaltarlos o no, por lo que es obligatoriamente más accesible. Posiblemente tenga que ver con la implementación del mando, que hace que sean más difícil rastrear la pantalla con el ratón. De hecho, en ocasiones me ha parecido que esta remasterización estaba mucho más orientada a la exploración con mando que con el propio ratón de toda la vida.
Hay siempre detallitos aquí y allá, como la simplificación que han hecho en la mezcla de audio, que suena sin parar pase lo que pase a diferencia del original, o el hecho de que, de todas las opciones de diálogo, se marque de forma tan clara cuál es la correcta para progresar.
Con todo, Syberia Remastered me está pareciendo una lástima porque realmente tiene un trabajo artístico muy trabajado. Por un lado, me hace pensar que ojalá algunas de mis aventuras gráficas 3D favoritas tuvieran un tratamiento similar, pero por otro, da rabia que por no haber pulido algunas aristas relativamente fáciles se pueda echar a perder el grueso del trabajo puesto en él. No puedo animar a todo el mundo tanto como me gustaría a conocer así el mundo de Syberia y, aun así, con un poco de esfuerzo por tu parte puedes terminar entrando en él para conocer una obra que dejó su impronta por méritos propios. El mundo creado por Benoît Sokal, lleno de autómatas y una arquitectura única, se siente fresco y original incluso más de veinte años después de su lanzamiento original, recubriendo todo de una atmósfera distintiva que termina atrayendo al jugador a descubrir el misterio detrás de los creadores de los autómatas. No es, por tanto, el mejor legado que podría haber tenido, pero sí mejor que el que han tenido otras grandes aventuras.
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