Hubo un tiempo en que los videojuegos basados en Warhammer 40.000 eran algo que sólo los fans más fans del juego de mesa de Games Workshop eran capaces de digerir. Sí, lo he dicho: eran juegos que o querían ser demasiado fieles a un juego de especialista, como los primeros Space Hulk o Epic 40.000 Final Liberation (basado en batallas que, en esencia, multiplicaban por 10 el tamaño de una partida normal de 40K), o eran mediocridades galopantes como Fire Warrior. No tenían el cuidado y el mimo que hoy en día les imprimen los estudios que tienen el privilegio de trasladar con la licencia más conocida de la empresa de Nottingham.
Pero todo eso cambio a finales de 2004. Cuando se lanzó Warhammer 40.000: Dawn of War, Relic no sólo estaba creando un juego que serviría como base para desarrollar su otra gran saga de la estrategia en tiempo real -Company of Heroes-; estaba sentando las bases de lo que sería una IP con una presencia destacada en el género al que pertenecía y comenzaría a perfilar el nombre del juego de mesa como una de las franquicias más populares y apreciadas entre los fans de los videojuegos.
Posteriores ediciones de ese primer RTS intentaron diferenciarse de él, haciendo que la saga perdiera buena parte del esplendor del original en el camino. Y cual primarca Robute Guillman despertado de su muerte aparente en Ultramar para augurar un resurgimiento del Imperio con grandes cambios en el futuro, ese primer Dawn of War regresa de la mano de sus creadores originales para ofrecer la versión definitiva del mejor videojuego de Warhammer 40.000 de todos los tiempos, y uno de los titanes del género. He probado Dawn of War Definitive Edition, y sigue siendo un juego que todo fan de la estrategia o de la IP a la que pertenece tiene que jugar.
El retorno del Rey de los RTS de 40K
En el caso de que haya algún "hereje" que reniegue o que no conozca esta obra maestra del género, baste decir que Dawn of War es un juego de estrategia en tiempo real ambientado en Warhammer 40.000, y que tomaba como base las reglas, ejércitos y unidades que se lanzaron para el juego de mesa entre sus ediciones tercera y cuarta.
Sin entrar en detalles sobre sus campañas -aparte de la del juego base teníamos las campañas del Orden y del Caos de Winter Assault, la de cada facción de las siete disponibles en Dark Crussade, o las nueve de Soulstorm- Dawn of War fue uno de los títulos más longevos de todos los desarrollados por Relic gracias al soporte que recibió durante 4 años.
Los motivos de que aún a día de hoy siga siendo un éxito están en su ADN, sinónimo casi de perfección en el género
A eso hay que sumarle la infinidad de mods desarrollados por los usuarios que durante estos casi 20 años desde el lanzamiento del juego han seguido trabajando con él; incluso hubo intentos de incorporar a los Tiránidos a esta entrega mediante mods. Lástima que nunca se consiguiera (y por ponerle un defecto, una lástima que esta Definitive Edition no los haya traído, ya que son la única facción que faltó en el juego).
Y con una trayectoria así ¿Qué razón podría tener un fan para regresar a esta entrega? Pues aparte de la nostalgia pura y dura de jugar al que, como ya hemos dicho, es uno de los grandes RTS de 40K y de todos los tiempos, el hecho de poder revivirlo en glorioso soporte para 4K, con todas sus texturas re escaladas, mejora de mecánicas del juego como el 'pathfinding' de las unidades, y soporte para mods clásicos y también los nuevos que se puedan desarrollar para esta entrega. Y los motivos de que aún a día de hoy siga siendo un éxito no están solamente en la fidelidad que mostro el estudio canadiense al material base; su ADN es sinónimo de casi de perfección en el género.
Todo un clásico para todos por su jugabilidad
Dawn of War tenía una magia que pocos juegos conseguían: la capacidad de hacer que hasta el más bisoño aficionado a la estrategia fuera capaz de interesare por este género. La premisa de sus campañas y partidas era simple: tenías unos objetivos y debías construir tu base y entrenar a tus tropas y vehículos, pero a diferencia de otros RTS de la época, el camino a la victoria no estaba en amasar recursos con los que producir una fuerza imparable.
Debías controlar puntos de control repartidos por el mapa con los que conseguir esos recursos -algunos de tipo Reliquia que te permitían entrenar a tus mejores unidades y vehículos- y crear una fuerza equilibrada. Pues en este juego el axioma del equilibrio del “Piedra, Papel o Tijera” alcanzaba su cenit. No se limitaba a hacer que los vehículos arrasaran a la infantería, porque tus tropas podían equiparse con una miríada de mejoras pensadas para enfrentarse a ellos, ni tampoco bastaba que enviaras a unidades de élite al frente porque caerían abrumadas ante ciertos vehículos o unidades equipadas con armas de energía.
En este juego el axioma del equilibrio del “Piedra, Papel o Tijera” alcanzaba su cenit
No, la táctica precisa y el control del mapa eran mucho más importantes que el acumular una horda de unidades. Y una de las contras importantes para muchas unidades era la moral; si una escuadra se derrumbaba, dejaba de hacer daño y debías retirarla o dejarla trabada en combate para que otra aún con ánimo de luchar la apoyara, pero era arriesgado. Todo eso se ha mantenido y mejorado en esta Definitive Edition.
Y sí, sé que a lo mejor pensáis que “esto va a ser como el fracaso de la Master Crafted Edition de Space Marine” (aunque a mí me gustó, personalmente), pero no, y os diré por qué. Primero, Dawn of War no se ha reeditado en los últimos años, o al menos no ha salido con ninguna edición especial; la última fue en 2006 con el lanzamiento de Dawn of War Anthology (contenía el juego base y sus dos primeras expansiones, pero no Soulstorm), aunque también existe una Anniversary pero sólo contiene el juego base y Winter Assault.
Segundo, las mejoras en esta versión son más notables y no se han limitado a un simple lavado de cara; ya os hemos hablado de las mejoras en el comportamiento de las unidades o en el soporte para mods clásicos y nuevos. Tercero, Relic no ha querido hacer “experimentos raros” con la interfaz como sí hizo Sneaky Box en Space Marine 1; todos los elementos de la interfaz del original se han mantenido… aunque quizás demasiado. En la versión que pude probar, algunas escenas de vídeo -las introducciones de las campañas de las expansiones, o los propios menús, como los de Dark Crusade o Soulstorm- se mantuvieron para un aspecto de pantalla de 4:3 frente al estándar de 16:9 de hoy en día. Desde Relic nos han asegurado que la versión final tendrá pulidas estas imperfecciones.
Igualmente, no se ha hecho un remaster “por hacerlo” sino con la intención de mejorarlo de verdad y dar a conocer a una nueva generación de fans de Warhammer 40K y de los juegos de estrategia un titán del género. Con todo, lo mejor de esta reedición convertida en “primaris” de Dawn of War, es que tiene un precio de lo más apetecible: sólo 30 euros por todo el “lote”, y si además ya teníais la versión Anniversary, tendréis de forma permanente un “Descuento para Veteranos”, lo que deja esta Dawn of War Definitive Edition, con todo el contenido mejorado, por sólo 20 euros. Que el Ordo Heréticus os cace y os juzgue si no lo aprovecháis.
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