Space Forge activó en órbita un horno que alcanza 1.000 ºC dentro de un satélite del tamaño de un microondas. A bote pronto, esta podría ser otra de esas tantas ideas locas que abundan en el campo tecnológico, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de un hito raro incluso para la industria espacial. Sin embargo, la visión sobre este campo cambia cuando se conoce la intención de la compañía: fabricar materiales para semiconductores en microgravedad.
¿El futuro de los chips?
En esencia, la intención es aprovechar la ausencia de contaminación y la realización de procesos de forma diferente, dos aspectos con los que se buscará obtener cristales mucho más limpios que en la Tierra. Así, Space Forge ha llegado a hablar de semiconductores hasta "4.000 veces más puros", una cifra que suena a ciencia ficción y, por tanto, genera aún más impacto en torno a los avances de la compañía espacial.
El experimento va ligado a ForgeStar-1, lanzado en una misión de SpaceX en junio de 2025, razón por la que se está estudiando su impacto real y cómo puede llegar a ser diferencial en el proceso industrial. Space Forge, de momento, ya celebró haber generado plasma a bordo, un hito que vendieron como hazaña mundial y enfocaron de forma comercial para sacar partido a la manufactura en órbita. Así, se trata de un paso previo gigantesco, ya que es crucial de cara a producir materiales útiles.
Aquí, lo interesante es el contraste, ya que hablamos de una industria tan potente como la de los semiconductores. De esta forma, es verdad que el horno espacial parece sacado de una película, pero lo más sorprendente es que funciona. Gracias a ello, la empresa consiguió 25,7 millones de euros en una ronda de inversión, una cifra que demuestra que existe un interés real en las investigaciones espaciales de Space Forge. Sin embargo, hay un "pero" a tener en cuenta.
Para que sea un negocio, hay que lanzar, fabricar e, incluso, recuperar materiales, y eso depende tanto de logística espacial como de costes de lanzamiento. Además, también existe un debate ambiental: si necesitas muchos lanzamientos, el ahorro de agua o energía frente a fábricas terrestres puede quedar diluido por el impacto del cohete. De momento, los avances de Space Forge están más cerca de la curiosidad tecnológica que de la realidad de la industria, pero son un buen punto de partida para seguir estudiando las posibilidades del espacio.
Imagen principal de 3DJuegos (montaje con imágenes de BBC)
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