En 1993 se estrenó una de las mejores películas de animación de la historia: Pesadilla Antes de Navidad. Fue un quebradero de cabeza para Disney, quien decidió ocultarla bajo el sello secundario de Touchstone Pictures, pero también un antes y un después para dos de sus protagonsitas: Tim Burton y Henry Shelick. Fue este último el que dirigió la cinta y no Burton, aunque ambos comparten la misma pasión por el estilo oscuro que caracteriza sus películas. Años más tarde, tras lanzar James y el melocotón gigante, Shelick decidió dar lugar a una película igual de macabra, que no solo lo mantuvo fuera de las cámaras durante años, sino que fue el inicio de la racha de mala suerte que mantuvo a Brendam Fraser lejos de Hollywood.
Una comedia macabra en toda regla
Monkeybone es una película sinsentido. No hay que tratar de entenderla, tan solo disfrutar. Basada en una novela gráfica titulada "Dark Town" cuenta la historia de Stu Miley, un dibujante de cómics que sufre un accidente y acaba en el Down Town, una suerte de inframundo a lo Bettlejuice. Su búsqueda por volver a la vida se mezcla con las ansias de un pequeño mono (creación suya), cuyo objetivo es robarle el cuerpo y salir del lugar.
Su argumento ya nos da muchas pistas sobre que se trata de una comedia surrealista y llena de humor ácido, un poco a lo Little Nicky. Tiene sus puntos como poder ver a Whoopi Goldberg hacer de una parca muy burocrática o la combinación de stop-motion con acción real que si bien a día de hoy ha envejecido, en su momento fue muy llamativo. Sin embargo, más allá de la cinta, que también recomiendo verla por el viaje onírico que representa, la historia que oculta es casi todavía más interesante.
Monkeybone estuvo llena de conflictos. En un inicio, Henry Shelick optó por realizar una película demasiado oscura, por lo que Fox decidió despedirlo a la mitad del rodaje para convertirla en una comedia que acabó convirtiéndose en una amalgama de conceptos. La actriz Rose McGowan criticó tal decisión y señaló que el cambio lapidó a una película que podría haber sido de culto.
Lo cierto es que, al igual que películas consideradas como joyas hoy en día, fue un gran fracaso en taquilla. Con un presupuesto de 75 millones de dólares, apenas recaudó 8 millones. El descontento que supuso para Shelick provocó que este decidiera no solo no volver a dirigir un live-action, sino también que permaneciera fuera de la industria durante 8 años hasta que en 2009 se puso a los mandos de Los Mundos de Coraline.
También fue un antes y un después para Brendam Fraser. El actor venía de protagonizar grandes éxitos como La Momia o Al diablo con el diablo y encontró en este trabajo su primer gran fracaso. La crítica fue especialmente dura con él, señalando que parecía que le gustara parecer "idiota" en la pantalla.
Estos no fueron los únicos implicados y Cartoon Network también se llevó su parte de crítica por parte de los padres al apoyar la cinta, dando lugar al famoso bloque de Adult Swim. Tal vez todos estos contratiempos sean los causantes de que actualmente sea muy difícil acceder a la cinta, pero si tenéis oportunidad, no dudéis en echarle un vistazo.
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