La vuelta a Pandora con Avatar: Fuego y ceniza ha servido en cierto sentido para cerrar un círculo. Tras una segunda entrega mayormente centrada en el clan acuático, esta también hace un retorno a la selva, al clan Omatikaya de la película original y a algunos de sus elementos más icónicos como el Toruk. La enorme criatura legendaria hacía aquí una aparición triunfal para salvar el tercer acto.
La vuelta de Toruk también introduce una de las subtramas más extrañas de la película. Es la primera vez que vemos a la criatura desde el final de la cinta original. En aquel momento montar el Toruk era la prueba definitiva de que Jake merecía su sitio entre los Omatikaya. Una hazaña casi religiosa para el clan y que cambió por completo el status quo del protagonista.
Leyenda de guerra retirada
Aunque desde luego su ayuda no les habría venido nada mal en el enfrentamiento contra los humanos en El sentido del agua, su ausencia puede justificarse por la necesidad de adaptarse a su nueva vida con el clan Metkayina y pasar desapercibidos. Cuando Toruk vuelve a aparecer para participar en la batalla final, el reencuentro está precedido, eso sí, por una negativa categórica por parte de Jake a volver a ser el Toruk Makto que parece haber salido de la nada. Ante la idea de contar con su ayuda otra vez, su justificación también es extraña: "Si montas en la bestia, te conviertes en la bestia".
No solo la criatura se ignora por completo durante la segunda película, sino que la inseguridad de Jake aquí se siente completamente azarosa, haciendo referencia a una sed de sangre que nunca hemos visto en el personaje. Su despedida en la primera película fue optimista, y la criatura se marchaba porque ya no se la necesitaba. Lo más rídiculo de todo esto es que haya que irse a un cómic spin-off para encontrar algo parecido a una respuesta canónica.
Como apuntan desde Screenrant, es en Avatar: The Gap Year - Tipping Point donde se vuelve a hacer referencia a Toruk. El cómic se sitúa entre la primera y la segunda película y detalla los eventos de la segunda guerra de Pandora. En cierto momento, aterrado por las muchas víctimas de la guerra, Jake reflexiona en un monólogo interno lo que muchos, incluido Neytiri, están pensando. Este conflicto merece la vuelta de Toruk Makto.
Sin embargo, tiene también una clara motivación de por qué no quiere volver a contar con la criatura en aquel momento. "Nunca volveré a montar a Toruk de nuevo. Porque demasiados guerreros jóvenes Na'vi me siguieron a la batalla aquel día creyendo las canciones. Murieron creyendo en una leyenda. No puedo cargar ese peso de nuevo, tiene que haber otra manera."
Es desde luego una manera de abordarlo, introducir una culpa del superviviente por los jóvenes soldados Na'vi alentados a batallar junto a la leyenda. Lo que esto no explica aun así es el ansia de sangre a la que hace referencia Jake en la tercera película. Su desarrollo dramático es un tanto pecular en este sentido. Comienza la película introduciendo armas de fuego en los Metkayina y creando polémica entre los locales, solo para después negarse a la vuelta de Toruk a la batalla, y para al final acabar contando con él y metiéndose en otra guerra de todas maneras, que también llena de bajas el bando de los Na'vi.
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