Ni en El Señor de los Anillos ni en Juego de Tronos, el primer dragón que se sentía vivo de verdad lo vimos hace 30 años y fue todo una revolución

Ni en El Señor de los Anillos ni en Juego de Tronos, el primer dragón que se sentía vivo de verdad lo vimos hace 30 años y fue todo una revolución

Dar vida a Draco en Dragonheart fue un desafío técnico enorme que el público y la prensa de la época no lo supo recompensar como es debido

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Dragonheart
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Marcos Yasif

Editor - Cine y TV
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Marcos Yasif

Editor - Cine y TV

Periodista y apasionado de la industria del entretenimiento. He crecido con la ilusión de poder viajar por las estrellas como en Star Trek y salvar el mundo como Goku y Superman, dos pasiones que me han llevado a especializarme en cine y series de acción, ciencia ficción y superhéroes. Desde 2022 cuento en 3DJuegos todas las novedades de la pequeña y gran pantalla, con la intención de mantenerte al día con las historias que nos hacen soñar y escapar de la realidad, pero mi historia en la revista comenzó mucho años antes: en 2008.

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Vivimos en una edad dorada para los dragones en la pequeña y gran pantalla. Por un lado, y aunque no exenta de críticas, La Casa del Dragón triunfa en HBO, haciendo de estas criaturas aladas armas de destrucción masiva; y por otro, en cines, hemos vivido este verano el exitoso estreno del remake live-action de Cómo entrenar a tu dragón, que presenta una historia ideal para ver con los más pequeños de la familia. Pero es posible que ninguno de estos proyectos hubiera sido posible sin la revolución digital que supuso hace 30 años la producción de Dragonheart, una película de aventura y fantasía a la que tengo cariño.

Tal y como explica Ian Failes, un periodista especializado en VFX, en Inverse, hasta el momento del estreno de Dragonheart ninguna criatura creada por ordenador había acaparado tanta atención. Sí, en 1993 se había estrenado Parque Jurásico (Jurassic Park), con varios dinosaurios ultrarrealistas caminando junto a los actores del filme o intentando comérselos, pero en esta película que hoy nos ocupa hablábamos de un protagonista con todas las letras, uno que hablaba con el resto de personajes humanos, incluido Bowen (interpretado por Dennis Quaid), y al que se le exigía tener un amplio catálogo de emociones y que la audiencia pudo llegar a sentir que estaba vivo, que era 100% real.

Obligó a crear un nuevo software de animación digital

Se puede decir que Draco, como se llamó este dragón al que el mismísimo Sean Connery dio voz, además de servir su rostro de inspiración para la criatura, sentó las bases para otras criaturas creadas de forma digital como Gollum de El Señor de los Anillos. Y claro, hacer todo eso posible en 1996 supuso un esfuerzo encomiable por sus responsables. Industrial Light & Magic (ILM) tuvo que desarrollar varios avances técnicos. Entre ellos se menciona un sistema de animación facial llamado Caricature o CARI, que ofrecía a los animadores una forma muy rápida de mover el modelo facial del personaje para crear formas de cara y boca que imitaban los gestos únicos del legendario James Bond.

"ILM había hecho el T-1000 de Terminator 2: Judgment Day, lo cual es extraordinario, pero creo que solo tiene una línea de diálogo como hombre de metal líquido. (...) Es impresionante y técnicamente asombroso, al igual que la serpiente de agua que vemos en The Abyss, pero esos personajes no tuvieron que actuar de esta manera. Tener un personaje digital que expresa emociones y actúa, compartiendo pantalla con gente como Julie Christie y Dennis Quaid, fue un gran desafío. ILM estuvo a la altura, como siempre, pero como animadores, nunca nos habían puesto a prueba de esta forma. Nunca nos habían pedido que mantuviéramos la atención del público y que creyeran que esa voz salía de ese dragón". Rob Coleman de ILM (vía Lucasfilm)
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Así, ILM tuvo no solo que modelar y texturizar al dragón, sino también simular la forma en que sus alas se doblaban, la piel se movía y sus músculos se contraían, buscando crear un protagonista con todas las letras que sintieras que era real, y no algo puramente artificial, una criatura capaz de transmitir emociones y personalidad y mantener una conversación con alguien humano. Y se puede decir que lo lograron, invirtiendo dos años y medio de su tiempo y dejando bastante impresionados hasta al mismísimo George Lucas, que aprovechó muchos de estos avances para Star Wars: La Amenaza Fantasma.

Una bella peli suspendida por la prensa de entonces

Dragonheart (Corazón de dragón), por si nunca has oído hablar de ella, es una aventura fantástica sobre un caballero en decadencia (Dennis Quaid) que forma una extraña alianza con un dragón cascarrabias llamado Draco (con la voz de Sean Connery) explorando temas como la lealtad, la traición, el honor y la importancia de la amistad en un guion que no logró entusiasmar a la prensa (tiene un 50% en Rotten Tomatoes) pero que, con el tiempo, se convirtió en una cinta de culto para miles de espectadores en todo el mundo.

Tanto es así que tiene hasta tres secuelas que no he visto y que no parecen estar a la altura del filme original. Pero la primera película, aunque el CGI puede haber envejecido algo mal, es una muy buena oferta cinematográfica para disfrutar hoy en familia, aprovechando que Be Mad la emite a partir de las 21:33 (hora peninsular). También está disponible en el catálogo de SkyShowtime para los rezagados. Si os interesa saber más sobre su producción, yo os he dejado un resumen escueto; os recomiendo leer esta extensa entrevista de Cartoon Brew.

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