No es mejor que Matrix, pero la película en la que tanto se inspiró tiene mucha más personalidad y la puedes ver hoy mismo en streaming

No es mejor que Matrix, pero la película en la que tanto se inspiró tiene mucha más personalidad y la puedes ver hoy mismo en streaming

Dark City no tiene kung fu, pero su ciudad laberíntica, sombras intensas y textura urbana crean una personalidad estética que Matrix no alcanza y que hoy puedes ver en streaming

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Chema Mansilla

Editor - Cine y TV

Hace algún tiempo os hablé en 3DJuegos de que Matrix, la icónica película de los hermanos Wachowski, bebe de entre muchas fuentes una película estrenada poco antes y que es mucho más desconocida: Dark City. Las dos películas se parecen mucho, muchísimo, tanto en fondo como en forma. Y no sé yo quién diga que Dark City es mejor, porque… bueno, Dark City tiene algunos momentos que son un auténtico despropósito argumental. ¡Y Matrix tiene kung fu! No, no voy a decir que Dark City es mejor que Matrix, pero sí que, desde un punto de vista estético, tiene mucha más personalidad. Su atmósfera, su textura y su cuidadísimo diseño de producción le otorgan una voz visual propia que se impone incluso sobre los efectos especiales y la acción de la película que la popularizó.

Para poner a los lectores en antecedentes, debo confesar que me fascinan las películas de Jean-Pierre Jeunet y Guillermo del Toro, donde cada plano parece estar abigarrado de elementos, y donde el color, la luz y la textura determinan la identidad de la película tanto como la historia. Por eso Dark City me resulta visualmente fascinante: cada escenario transmite sensación de historia y misterio, cada sombra sugiere secretos, y la ciudad nocturna se siente viva, como un personaje más. Es un tipo de cine, como la magnífica Brazil de Terry Gilliam que respira por sus decorados, por su iluminación dramática y por la riqueza de sus texturas, algo que Matrix solo consigue parcialmente, sobre todo en los escenarios fuera de la simulación, donde el mundo real apenas llega a vislumbrarse.

Dark City Imagen de Dark City

Dos películas, un año de diferencia

Dark City se estrenó en 1998, apenas un año antes de Matrix, que llegó a los cines en 1999. Esa cercanía temporal ha alimentado durante años la lectura de la influencia de la una sobre la otra. Mientras que Matrix se convirtió en un fenómeno cultural masivo, transformando el cine de acción y ciencia ficción, Dark City quedó como una obra de culto, reconocida por críticos y aficionados por su diseño visual y su atmósfera inquietante, pero ignorada por la gran mayoría del público. La película de Alex Proyas mezcla cine negro y ciencia ficción de manera tan coherente que todavía hoy me parece muy arriesgada, mientras que Matrix opta por la espectacularidad y la claridad narrativa más accesible.

Dark City se estrenó en 1998, apenas un año antes de Matrix

El mundo que construye Dark City es denso y táctil. Sus calles laberínticas, llenas de arquitectura art déco y de contrastes dramáticos de luz y sombra, generan una sensación de claustrofobia y misterio que envuelve al espectador. En comparación, Matrix opta por la eficacia visual, la funcionalidad de los escenarios y la visibilidad de los efectos especiales, priorizando en buena parte de su metraje la acción sobre la atmósfera. Esto no le quita méritos, pero sí explica por qué la primera transmite un sentido artístico y creativo más fuerte.

Dark City 2 Imagen de Dark City

Cuando la ciudad es un personaje

Uno de los grandes aciertos de Dark City es su paleta cromática. Tonos saturados, ocres y sombras profundas refuerzan la sensación de perpetua noche y de peligro. Cada calle, cada edificio, cada habitación parece contarnos algo sobre la vida de sus habitantes, sugiriendo incluso más de lo que muestra. La luz no solo ilumina, sino que modela la psicología de los personajes: las sombras ocultan identidad y los contraluces crean suspense y tensión. La ciudad parece viva, construida con capas de historia, desgaste y textura que le dan un carácter casi tangible.

En Matrix, en cambio, predominan verdes, negros y contrastes brillantes que remiten a la iconografía digital de los primeros monitores y sistemas informáticos. La luz sirve sobre todo para mostrar coreografías de acción y para la claridad de los efectos especiales. La materialidad de Dark City aporta una personalidad que en Matrix solo vemos en los momentos centrados en el mundo real o los escenarios dentro de la simulación relacionado con los humanos que proceden de la realidad, como el Hotel en el que se nos presenta a Morfeo o el apartamento en el conocemos a Trinity al inicio de la película. 

Dark City 3 Imagen de Dark City

Dentro de Matrix las superficies son eficientes, estilizadas y casi estériles, lo que comunica la sensación de simulación tecnológica. Es una estética poderosa, pero menos "viva" que la de Proyas: mientras Dark City te envuelve en un mundo que parece muy usado, lo que tiene sentido dentro de la trama, Matrix te mantiene impresionado, pero desde cierta distancia. Dark City presenta una ciudad que no es completamente identificable por la cantidad de estilos y elementos arquitectónicos, diferentes de distintos momentos y de la historia y ciudades de mundo, pero que nos parece mucho real que la fría ciudad de Matrix, difícilmente identificable como una ciudad en concreto por su falta de personalidad. En ambos casos se trata de algo buscado y que tiene un significado argumental, pero Dark City me parece mucho más atractiva e interesante.

Matrix 2

La ciudad como laberinto

La composición de Dark City refuerza su narrativa. Los encuadres claustrofóbicos, las perspectivas oblicuas y los sets laberínticos hacen que el espectador se sienta atrapado en la ciudad, atrapado en la trama. Cada escena está cuidadosamente diseñada para reforzar la sensación de misterio y opresión, y para exprimir cada set construído para el rodaje. En Matrix, la composición busca claridad y ritmo; los encuadres destacan la coreografía de combate, los movimientos de cámara son funcionales y permiten que el espectador siga la acción sin esfuerzo. La película de los Wachowski es más accesible y funcional, con sus mejores hallazgos casi siempre de otras producciones anteriores, mientras que Dark City mantiene una identidad plástica más marcada de manera constante.

Mientras que Matrix se convirtió en un fenómeno cultural masivo, Dark City quedó como una obra de culto

El trabajo de Alex Proyas bebe de la estética del sueño y de maestros como Fritz Lang o David Lynch. Cada set transmite historia y contexto: las calles parecen habitadas por fantasmas, los edificios llevan la huella del tiempo, y los espacios interiores reflejan la psicología de los personajes. La materialidad importa: la lluvia, la suciedad y el desgaste de los objetos cotidianos aportan realismo y densidad. Esto contrasta con Matrix, donde la ciudad de la simulación es deliberadamente abstracta y minimalista, pensada para ser funcional y simbólica, pero nunca táctil.

Matrix 4

Elección frente a programación

Más allá de lo visual, Dark City plantea cuestiones profundas sobre la identidad y la libertad. Los Extraños, esos siniestros personajes que persiguen al protagonista de Dark City, buscan comprender el alma humana, mientras John Murdoch lucha por redescubrir su propia identidad. Como subraya Marjan Alikhanzadeh en su investigación sobre identidad y sostenibilidad urbana, la película refleja cómo la pérdida de identidad altera la percepción del espacio y del mundo, un principio que se traslada al entorno urbano y a la manera en que experimentamos las ciudades. La ciudad, en este sentido, es tanto escenario como personaje, y la identidad de sus habitantes moldea su realidad.

En Matrix, la filosofía se centra en la simulación y la liberación del control tecnológico, con menos matices sobre la psicología individual o la materialidad del mundo. La película de los Wachowski construye un relato épico que visualmente es muy potente, pero Dark City logra que cada elemento visual y narrativo comunique algo sobre la condición humana, sobre la memoria y sobre la identidad.

Matrix

Legado estético y cultural

El impacto de Dark City se puede rastrear en películas como Inception o en la saga de The Matrix. No en vano Matrix utilizó sets de rodaje de Dark City de Alex Proyas, particularmente las estructuras de los tejados. Ambas películas se rodaron en los Fox Studios en Sídney, Australia, lo que permitió que la producción de Matrix aprovechara los decorados góticos de la película de Proyas. De ahí que las coincidencias sean más que casuales. Pero a nivel argumental la influencia de la película de 1998 también es innegable: ambas películas presentan protagonistas que descubren que su mundo es una realidad artificial manipulada por fuerzas externas y deben recuperar su identidad y libertad frente a controladores invisibles. Hoy mismo puedes ver Dark City en Filmin. No tiene kung fu ni efectos revolucionarios, pero sí alma, textura y una voz visual que no ha envejecido un solo día. Y a veces, eso es más importante que cualquier fenómeno cultural.

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