Ejemplos como el de Villanueva de Gállego y sus 520 puestos de trabajo son sólo una muestra de cómo Aragón ha ido ganando peso en la batalla por los centros de datos que se está librando en todo el mundo. Con Zaragoza a la cabeza aupada por Amazon, Blackstone y Microsoft, dábamos por hecho que era una batalla por el control de la IA y la nube que teníamos más que ganada, hasta que llegó Portugal.
Creíamos que ofrecer suelo barato y tener un fuerte excedente de producción de energía limpia, con las granjas eólicas y solares como principal exponente, era razón más que suficiente para que las grandes compañías y sus centros de datos quisieran afincarse aquí. Y lo ha sido hasta cierto punto, sí, en concreto hasta que los vecinos portugueses han puesto sobre la mesa dos ases que tiene bajo la manga y que a nosotros se nos escapan.
Los centros de datos de Zaragoza frente a Portugal
El pasado noviembre Microsoft anunciaba una inversión de unos 4.000 millones de euros iniciales, que podrían llegar a subir hasta 8.600 millones, en el proyecto Start Campus de Sines, en la costa suroeste de Portugal. Lo hacían, además, con una frase demoledora que también suena a declaración de intenciones: "Esta inversión en un solo sitio en Portugal supera toda la infraestructura acumulada que tenemos en España".
Uno podría llegar a pensar que el agua, uno de los mayores problemas y fuentes de debate que han surgido en Zaragoza con el crecimiento de los centros de datos, esconde la razón detrás de este giro de los acontecimientos. Sin embargo, el quid de la cuestión por la que miles de puestos de trabajo pueden empezar a saltar del centro de España a Portugal es otra. Dos, en realidad.
Por un lado está el cable EllaLink, el primer cable de alta capacidad que conecta Europa con América del Sur llevando datos a gran velocidad desde Río de Janeiro hasta Sines, procesándolos así de forma más rápida y barata que si tuviesen que enviarse hasta Aragón. Pese a que Zaragoza puede seguir siendo un buen almacén en el interior para seguir entrenando a la IA, la conexión directa con África y el otro lado del Atlántico han puesto a Sines a la cabeza de esa pelea.
El otro está en la energía, y no porque ese excedente que comentábamos unas líneas más arriba no se pueda utilizar, sino por una saturación de la Red Eléctrica de España en la que aparentemente nos hemos quedado cortos en planificación. Modificarla para adaptarse a esos centros de datos está resultando ser más lento de lo esperado, así que la asociación de centros de datos de España asegura que hay cerca de 60.000 millones de euros en inversiones paradas a la espera de los permisos y las modificaciones necesarias.
En Portugal, en cambio, la situación está notablemente más agilizada, y el tiempo medio para activar proyectos está entre los 18 y los 24 meses porque Sines ya tenía una infraestructura de energía preparada para industria pesada que ahora están aprovechando los data centers. Ahora queda por ver si los cambios que se hagan de aquí en adelante son suficientes para, como mínimo, mantener el buen ritmo de nuevos empleos que se estaban generando en Aragón.
Imagen | Leonardo Rizzi
En 3DJuegos | Mientras Barcelona sueña con más centros de datos, China ha dado un giro de 180 grados a la forma de construirlos
En 3DJuegos | Los centros de datos de Google alimentan sus modelos de IA y se convierten en un problema para el consumo energético mundial
Ver 0 comentarios