Para aquellos que crecimos entre los años 80 y 90, los expertos saben por qué nos provoca cada vez más rechazo  internet

Para aquellos que crecimos entre los años 80 y 90, los expertos saben por qué nos provoca cada vez más rechazo internet

  • La red que le hemos legado a la Generación Z se creó con los clics de los Millenials

  • Los expertos saben por qué ahora ya no la sentimos propia pese a habernos criado con ella

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90s
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Rubén Márquez

Editor - Trivia
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Rubén Márquez

Editor - Trivia

Puede que a veces lo llamemos nostalgia, que echemos de menos aquella época en la que internet era un sitio mucho más amigable, donde no tenías que pasear entre noticias como si fuese un campo de minas, y donde la libertad de una web nos permitía saltar de un sitio a otro como si estuviese rodeada de todo lo que nos gusta. Puede que, si naciste entre los años 80 y 90, ahora todo eso te despierte unos sentimientos completamente opuestos al rechazo que vives hoy en día. 

Los expertos tienen una buena y una mala noticia para ti. La buena, por aquello de reafirmarnos en lo que creemos profundamente, es que tienes toda la razón. Tanto por creer que internet era mejor, como por haberte resignado a pensar que aquellos tiempos ya no volverán. No son imaginaciones tuyas. 

La mala, la que no quieres oír, es que quienes crecimos entre 1980 y finales de 1990 tenemos gran parte de la culpa, y que el internet que le legamos ahora los Millenials a la Generación Z es el que hemos construido de forma inconsciente. No sólo nosotros, claro, justo ahí es donde entra el concepto del gráfico de interés. 

La nostalgia del internet de los 90

En ese proceso de adaptarnos al internet de hoy en día hemos descubierto términos como la enshittification, que hace que todo lo que era bueno antes ahora sea peor por el exacerbado capitalismo que lleva detrás; que hayamos descubierto por qué la teoría del internet muerto es cada vez más real y factible, o que toda esperanza que pudiésemos tener en herramientas como Google se haya ido al traste por culpa del SEO y la publicidad que mantiene girando la rueda. 

Si miramos hacia atrás, los expertos saben decir qué fue lo que inició el descenso a los infiernos en el que se ha convertido la internet actual. Cuando abandonamos MSN, MySpace o Tuenti, lo hicimos en favor de un Facebook que nació manteniendo un espíritu idéntico. Tal y como hacíamos en todas esas otras plataformas, los nacidos en los 80 y 90 entrábamos a internet para estar rodeados de los nuestros, de lo que nos gustaba por encima de todo.

Lo que descubrió la plataforma de Mark Zuckerberg es que, con la llegada de su carril de noticias allá por el 2006, los algoritmos que decidían qué se mostraba en nuestra portada no sólo no consiguieron espantarnos, sino que nos mantenían más enganchados a la plataforma. 

Las fotos y mensajes de amigos dejaron paso a contenido ajeno a nuestro círculo sobre el que clicábamos, y conforme más lo hacíamos más se entrenaba un algoritmo que seguía profundizando en esa misma idea. Dejando atrás el gráfico social recibíamos más cosas que te mantengan enganchado, pero no necesariamente que te gusten. 

La red que le legamos a la Generación Z

Puestos a echarle las culpas a Zuckerberg, lo que nos diría el CEO de Meta es que los números no mienten. Ni lo hacían entonces ni lo hacen ahora. Cada vez que se ha hecho uno de esos movimientos, las métricas han demostrado que la gente pasaba más tiempo en Facebook, así que internet se revolvió de arriba a abajo para seguir esa misma línea de actuación. 

Nos diría que, con nuestros clics, hemos saltado del gráfico social al gráfico de interés, probablemente el cambio tecnológico más profundo que le hemos dado a la red. Mientras que el gráfico social nos mostraba cierto contenido porque seguíamos a esas personas, convirtiendo con ello internet en una suerte de mapa de nuestras relaciones reales, el gráfico de interés toma otra perspectiva. 

Ahora, el contenido que vemos es el que un algoritmo ha considerado mejor para que nos quedemos pegados a la pantalla. No hay comunidad, sino desconocidos y marcas que luchan por nuestra atención con entretenimiento continuo y fugaz, dando lugar a un internet completamente distinto a aquellos mensajes de Messenger y foros en los que socializar. Puede que sigamos enganchados, pero nos resulta inevitable mirar hacia atrás y no sentir nostalgia de aquella época, a lo que se suma un problema adicional. 

Para quienes nacimos entre los 80 y los 90, para los Millenials, internet ya no se siente como nuestro hogar. Fuimos los protagonistas de aquellos inicios, quienes creamos aquellos primeros contenidos de la red, y los únicos que durante mucho tiempo la entendíamos y valorábamos, pero hemos dejado de serlo. 

La Generación Z se ha criado con esa otra internet, con la que les legamos por culpa del auge de Facebook que lo cambió todo. Y sin ese factor nostalgia que nos viene a la mente cada cierto tiempo, ellos seguirán construyendo la red con la que han crecido y ven suya. Una en la que el gráfico de interés es ya lo que para nosotros era el gráfico social, aunque su forma de socializar se haya transformado en una soledad conectada. 

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