La industria de los videojuegos está pasando por una crisis sin precedentes y ni siquiera los creativos más legendarios se libran de los problemas que atenazan el sector. Glen Schofield, creador del mítico Dead Space y el más reciente The Callisto Protocol, no ha conseguido un acuerdo para financiar su próximo gran proyecto en colaboración con su hija, Nicole Schofield. Y esta experiencia le ha permitido comprobar de primera mano lo mal que está el panorama de los Triple A en estos momentos.
Schofield ha compartido sus impresiones de la industria en una publicación de LinkedIn que repasa lo vivido con su nuevo proyecto. "Durante los últimos ocho meses, he estado trabajando en silencio con mi hija, Nicole, en una nueva idea de videojuego. Vino con ella e inmediatamente me encantó la idea. Algo que nunca había visto antes. Nos hemos estado refiriendo a él como un nuevo subgénero del terror – no sólo terror, sino algo más".
"Redujimos el presupuesto a 17 millones de dólares, diseñamos un prototipo con un equipo pequeño y talentoso, y empezamos a participar en reuniones", continúa Schofield. "A la gente le encantó el concepto. Tuvimos muchas segundas y terceras reuniones. Pero el feedback inicial era 'hacedlo con 10 millones de dólares'. Después, esa cifra bajó a 2-5 millones de dólares". Viendo el panorama, padre e hija decidieron abandonar el proyecto porque "hay ideas que es mejor dejarlas sin tocar que hacerlas barato". Los desarrolladores implicados en el proyecto han perdido su trabajo y Nicole ha sido despedida de Striking Distance Studios; desarrolladora fundada por el mismo Schofield para hacer The Callisto Protocol y la cual abandonó en septiembre de 2023 tras los malos resultados del juego de terror.
Schofield tiene dudas sobre su futuro en la industria
No es algo nuevo: los desarrolladores están teniendo muchas dificultades para encontrar socios y distribuidoras interesados en financiar videojuegos ambiciosos. Ahora, Schofield no sólo conoce el problema de primera mano, sino que además tiene dudas de su futuro en la industria. "He trabajado en juegos con equipos de cada tamaño. Desde 2 y hasta más de 300 desarrolladores. Invertí los últimos 15-20 años en hacer grandes títulos AAA con equipos geniales. Eso es lo que hago. Eso es lo que adoro. Pero con la industria en pausa, lo AAA parece estar muy lejos".
"Así que he regresado a mi arte. Echo de menos todo; el equipo, el caos, la alegría de construir algo para los fans. Sigo por aquí, haciendo arte, escribiendo historias e ideas, y sigo animando la industria. Pero quizás he dirigido mi último juego. ¿Quién sabe? Si es así, gracias por jugar a mis juegos", concluye el creativo.
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