Hubo un tiempo en el que hablar de un videojuego de Harry Potter era pensar en una adaptación del libro o la película de turno, pero la conversación siempre iba hacia el mismo lado: los títulos de sobremesa. Sin embargo, el mago formó parte de un movimiento ambicioso con lanzamientos en todos los sistemas, una visión que llevó a Electronic Arts a apostar por el terreno portátil. En ese escenario, existe un título que destaca por encima del resto: Harry Potter y el prisionero de Azkabán.
Mientras en consolas de sobremesa EA seguía una línea más o menos reconocible, en portátiles la historia era diferente: cada entrega podía ser un experimento distinto. En medio de ese caos tan propio de comienzos de los 200, hubo una trilogía de Harry Potter que encontró una forma brillante de adaptar el universo: la trilogía RPG con dos títulos para Game Boy Color y uno para Game Boy Advance. Por ello, primero fueron La piedra filosofal y La cámara secreta, y más adelante El prisionero de Azkabán.
Los juegos de Game Boy Color sorprendieron por ser la adaptación más fiel a los libros y, al mismo tiempo, por contar con una aproximación al rol que todavía hoy resulta simpática. Más tarde llegó Harry Potter y el prisionero de Azkabán a Game Boy Advance y, con él, no solo evolucionaron la fórmula, sino que consiguieron tocar techo al llevarla al sitio en el que debía estar. Fue más bonito, más ambicioso, más cómodo de jugar y, por encima de todo, mucho más convincente en casi todos sus apartados.
Si los anteriores ya habían demostrado que Harry Potter podía funcionar como RPG, la tercera entrega fue la prueba de que, en realidad, ese género le sentaba de maravilla. ¿Por qué? Mi caso funciona a la perfección para demostrarlo: conocí el juego en 2004 cuando salió y no me sumergí en él hasta 2025, así que hubo 21 años de evolución del sector entre medias. Había oído hablar muy bien de él durante años, lo suficiente como para tener esa espina clavada por un título que podía ser una sorpresa o una víctima de la nostalgia. Por suerte, terminó siendo lo primero.
El Golden Sun de Harry Potter
He de admitir que llegué a este juego como parte de un repaso a la saga que me llevó a jugar todos los títulos desde Harry Potter y la piedra filosofal para PlayStation 1 hasta Harry Potter y las reliquias de la muerte: Parte 2 para PlayStation 3. Este se salía de esa línea, de esa visión centrada en los juegos grandes del universo de J.K. Rowling, pero tenía pinta de ser una rareza simpática y una pequeña joya pensada para fans. Al jugarlo, entendí que su buena fama no era una exageración nostálgica, estaba justificada por ser el Golden Sun de Harry Potter.
Golden Sun (Game Boy Advance)
Lo primero que me atrapó fue su estética. Hay juegos que tardan lo suyo en enseñarte qué quieren ser, pero la tercera entrega de Harry Potter da por hecho que ya conoces tanto la historia como la fórmula. Pasear por sus escenarios, entrar en combate y fijarse en la interfaz recuerda de forma inevitable a Golden Sun, el clásico de Game Boy Advance. Evidentemente no está al nivel del RPG de Camelot, uno de los referentes tanto del sistema como del género, pero sí recoge una parte de su lenguaje visual, su estructura y sus sensaciones.
Harry Potter y el prisionero de Azkabán fue la cima del RPG en la saga
Si te fijas en la cámara durante los combates, en el enfoque por turnos, en el uso de habilidades, en la importancia del equipo o en el propio aspecto general del conjunto, sentirás que estás ante un RPG portátil de los de antes, no una licencia con cuatro ideas sueltas disfrazadas de rol. Eso, precisamente eso, fue la gran sorpresa: descubrí que no era un juego de Harry Potter disfrazado de RPG, sino un RPG de Harry Potter hecho con convicción auténtica. Es más, solo necesitas adentrarte en la primera mazmorra para que quede claro.
No es una sección compleja ni una introducción que se te queda grabada por su espectacularidad: avanzas por el Caldero Chorreante, derrotas a un par de ratas y poco más. No obstante, justo así es cómo funcionan las declaraciones de intenciones perfectas, ya que desde el arranque consigues entender el encanto de la propuesta. Esto no va de cumplir con el calendario, va de recorrer escenarios reconocibles del universo de Rowling con la lógica de un juego de rol clásico: explorar, combatir, aprender hechizos, obtener habilidades y dejarse llevar por la fantasía.
Harry deja hueco para Ron y Hermione
Un aspecto que ayuda a potenciar esa atmósfera de RPG es el peso de Ron y Hermione, una de las decisiones más relevantes del juego. Al dar protagonismo al trío de oro, el jugador sabe que no están de adorno y, por tanto, dejan de ser un simple acompañamiento temático. Los tres forman un grupo con funciones diferenciadas tanto en exploración como en combate, así que esa decisión de conjunto refleja una fidelidad enorme al material original.
En El prisionero de Azkabán, tanto en el libro como en la película, el peso de la aventura no recae únicamente sobre los hombros de Harry: sus amigos importan, participan y resultan imprescindibles. Griptonite Games supo trasladar muy bien esa idea a videojuego, haciendo que te encariñes más con uno u otro, pero siendo consciente del valor que tienen los tres. Yo, por ejemplo, solía utilizar a Harry durante la exploración por el encanto especial que tiene recorrer Hogwarts con él, pero en combate siempre priorizaba a Hermione sobre el resto. Ojo, Ron también mola, ya que cumple el rol de personaje tanque a la perfección.
Entre los tres forman un equipo sencillo, efecto y acorde a la personalidad del juego. De hecho, un detalle que me encantó es cómo podías utilizar las habilidades de todos para completar el Folio Bruti sin caer en combate: uno reconoce a la criatura, el otro la hechiza y el último la derrota. Es una mecánica pequeña, pero interesante si quieres aprender, observar y reconocer criaturas para dejar de ver nubes azules en el escenario. Además, ese es uno de los tantos ejemplos que demuestran que el juego no se limita a copiar estructuras de otros RPG, sino que busca adaptarlas a la identidad de la saga.
Los fallos de una joya portátil
Evidentemente no todo es perfecto, pero una parte de su encanto actual pasa por aceptar sus limitaciones, tal y como sucede con juegos de Nintendo DS como Drawn to Life o clásicos de PlayStation 2 como Dark Cloud. La historia es corta y hay momentos en los que se nota que el ritmo va más deprisa de lo que debería. De hecho, la parte final es su punto más flojo, ya que deja una sensación más laberíntica que emocionante que termina con un combate final contra Draco Malfoy que es un cierre más forzado que lógico. Además, tampoco es una obra especialmente rejugable.
Harry Potter y el prisionero de Azkabán (Game Boy Advance)
Incluso teniendo eso en cuenta, lo bien que ha envejecido pesa mucho más que sus costuras. Su apartado artístico sigue siendo precioso, el diseño de los personajes funciona, el castillo transmite encanto y el salto respecto a los RPG de Game Boy Color es enorme. Además, su sistema de combate también se conserva muy bien, ya que es lo bastante dinámico y agradable como para seguir siendo entretenido hoy.
No es un RPG perfecto, pero ahí está su magia: tampoco pretende serlo
Gracias a eso, mantiene intacta la sensación general de estar ante una adaptación que entendió algo muy importante antes que muchas otras: en el terreno portátil, Harry Potter tenía más sentido como RPG que como aventura de acción convencional. Esto último me llevó a pensar que merece ser reivindicado, ya que no es solo una curiosidad para fans ni una nota a pie de página dentro de la avalancha de juegos licenciados, sino que es una de las adaptaciones más coherentes, simpáticas y mejor resueltas que recibió la saga en el terreno portátil.
Harry Potter y el prisionero de Azkabán se convierte en la evolución —y por desgracia cierre— perfecta de la trilogía RPG que comenzó en Game Boy Color y encontró su punto más alto en Game Boy Advance. Hoy, es probable que no lo conozcas o, si lo has hecho, lo hayas pasado por alto durante años, tal y como me pasó a mí. Sin embargo, si alguna vez has pensado que el RPG es el género perfecto para Harry Potter, estás de enhorabuena: existe un juego de 2004 listo para darte la razón.
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