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Especial

Capcom pierde a una leyenda: ¿Qué debemos los fans de la lucha a Ono, exproductor de Street Fighter?

Repasamos la trayectoria de Ono con la saga Street Fighter. Un homenaje a uno de los grandes del género.

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Street Fighter V: Arcade Edition

¿Qué habría sido de la lucha sin Street Fighter IV? Puede parecer una afirmación rotunda, pero si analizamos todo lo ocurrido en los últimos doce años en los juegos de lucha 2d y 3d, es imposible no tener a Yoshinori Ono como uno de los principales culpables de la robusta salud actual del género. La visión del desarrollador japonés del futuro del fighting, con sus aciertos y errores, ha llevado al versus a un lugar en el que ni soñaba en 2007, otorgando una visión de largo plazo y rentabilidad que le permite existir y lanzar algunos de los mejores videojuegos nunca vistos en la lucha. Su recién confirmada salida de Capcom nos sirve para recordar su trayectoria y reconocer los méritos de una de las mentes más brillantes que ha cobijado la marca japonesa en los últimos 25 años.


Yoshinori Ono ha reconocido en más de una entrevista que su entrada en Capcom estuvo motivada en trabajar con la saga Street Fighter algún día. Es cierto que su sueño se hizo realidad poco después de entrar en la firma trabajando en Street Fighter Alpha 3, pero no es menos cierto que las tareas del jovencísimo Ono a finales de los 90 en la legendaria firma de Osaka estuvieron muy atadas al área de sonido. Su carrera da un salto en las oficinas de Capcom con la saga Onimusha, en la que comienza a tomar un rol relevante en su desarrollo a partir de la secuela original. ¿Pero en qué quedó su objetivo de trabajar en los juegos de lucha? No tardaría en tener una nueva oportunidad con Capcom Fighting Jam. ¿Resultado? Desastre absoluto.


A principios del siglo XXI el género de la lucha 2D estaba muerto y enterradoOno no estuvo en el rol de productor de Capcom Fighting Jam durante todo su desarrollo, de ahí que la situación en la que se lanza el título no tenga gran responsabilidad, pero es una obra que ilustra perfectamente la situación del género a mediados de los 2000. La producción de Capcom, estrenada en PS2 y Xbox, congregaba todos los problemas que venían arrastrando los juegos de lucha de la empresa: un auténtico refrito de refritos, mezclando juegos de CPS2 y Naomi con sistemas de batalla antagónicos e incompatibles. Muchos lo han olvidado, pero salvo por Guilty Gear de Arc System Works y algunas entregas de The King of Fighters de una SNK denostada, el género de la lucha 2D estaba muerto y enterrado entonces.


Lo único que nos quedaba era una vaga promesa de Noritaka Funamizu, uno de los principales responsables de la saga en Capcom, en una entrevista de 2003 en el libro Eternal Challenge de Street Fighter en el que se prometía un Street Fighter 4. Poco después, Funamizu dejó Capcom y nunca más se supo del proyecto hasta el año 2007: Street Fighter IV se haría realidad. La saga estaba en manos de Yoshinori Ono, un desarrollador de Capcom que, en realidad, no parecía uno de los grandes nombres de la saga entonces, en una firma que había perdido mucho de los referentes tradicionales que la habían hecho grande. De hecho, las primeras imágenes de Street Fighter IV auguraban lo peor. No importó: fue un éxito rotundo. El efecto dominó provocó que otras sagas aletargadas volviesen a la palestra.


Imagen de Street Fighter V: Arcade Edition

Su carácter afable, su simpatía y su forma de entender su trabajo acabó cautivando a los fansPronto la comunidad quedaría prendada de Ono. Su carácter afable, su simpatía y su forma de entender su trabajo acabó cautivando a los fans y otros desarrolladores de la industria. Campañas cruzadas con el mandamás de Tekken, Katsuhiro Harada, se volvieron legendarias, creando un crossover con la saga de Namco y ayudando a resucitar otros añorados proyectos como Marvel VS. Capcom. En diciembre de 2014 se presentó Street Fighter V y los aficionados lo recibieron con los brazos abiertos… hasta que se encontraron el juego en las tiendas. No muchos entendieron el plan de Ono y Capcom con el juego, y se saldó con uno de los más decepcionantes estrenos de la licencia.


Y es cierto: resulta difícil explicar al fan más tradicional que el futuro de los juegos de lucha pasa por el competitivo, pero ¿quién habría imaginado un EVO como el de 2019 antes de Street Fighter IV? Ono es muy culpable de todo ello. Como ha reconocido él mismo en más de una ocasión, la creación del circuito competitivo de Street Fighter, la Capcom Cup, no es un invento que sirva a Capcom para enriquecerse, pero sí sirve a los de Osaka para crear un fenómeno inédito en la competición de videojuegos. Puedes subirte o no a la ola, pero la realidad es que son ingenios y cambios en el género como el presente los que han llevado a la lucha a un estado de forma nunca visto en más de 30 años de historia. Se le echa en cara las decisiones tomadas con Street Fighter 5, pero la realidad es que el juego sigue siendo jugado a día de hoy y es uno de los principales juegos de competición del género.


En todo caso, la noticia de la marcha de Ono ha entristecido a propios y extraños. Sí, puede que a la saga le venga bien el cambio de manos ante un hipotético Street Fighter 6 y savia nueva, pero sería injusto y desagradecido no reconocer las grandes cosas que ha hecho Ono por el género en los últimos tiempos. Se marcha una figura única del sector, puede que poco valorada por algunos en tiempo presente, pero cuando se repase en el futuro los motivos que el género revivió súbitamente en 2008 el tiempo pondrá en su lugar a la figura de Yoshinori Ono como uno de los principales valedores de la lucha.


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