Pues sí, aunque no está cosechando un fenómeno tan arrollador como sus predecesoras, ya podemos afirmar que Avatar: Fire & Ash es un rotundo éxito comercial. La tercera entrega de la saga de acción, aventura y ciencia ficción dirigida por James Cameron acumula más de 1.090 millones de dólares, una cifra que garantiza el desarrollo de la cuarta y quinta parte. Con ellas, el cineasta canadiense pondrá fin a un sueño que comenzó hace más de 30 años y para el cual tuvo que invertir una fortuna de su propio bolsillo.
Como seguramente sepáis muchos de vosotros, a principios de los años 90 Cameron ya tenía en mente crear un universo similar al de Pandora. Sin embargo, la tecnología de la época era incapaz de recrear de forma realista a los Na'vi, por lo que decidió aparcar el proyecto para no comprometer su visión con efectos visuales mediocres. La idea permaneció guardada durante una década, hasta que el director la retomó y se puso manos a la obra para convencer a Hollywood de que de aquel mundo podría surgir algo extremadamente rentable.
Una idea demasiado arriesgada sin pruebas
Siendo el maestro detrás de Titanic —la película más taquillera de la historia hasta que llegó, precisamente, Avatar—, se podría pensar que le firmaron un cheque de inmediato para que hiciera lo que quisiera; pero nada más lejos de la realidad. El concepto detrás de su gran epopeya sonaba demasiado arriesgado y no bastaba con un guion trabajado para que los ejecutivos de 20th Century Fox dieran su brazo a torcer. Fue necesario presentarles una prueba de concepto muy costosa, de unos 10 millones de dólares, que James Cameron financió personalmente. En ese breve metraje mostró a un Na'vi con un nivel de fotorrealismo y expresividad emocional nunca vistos en el cine generado por computadora. Solo así logró la financiación: el estudio, ahora propiedad de Disney, aceptó invertir 237 millones de dólares en la producción.
El resultado de esa demostración cambió la historia del cine comercial. Avatar no solo recuperó su presupuesto, sino que se convirtió en el filme más taquillero de todos los tiempos, impulsando la adopción masiva del 3D y las cámaras digitales de alta definición. Todo comenzó con una visión clara y menos de un minuto de vídeo que redefinió lo que el público consideraba posible en una pantalla. Pero si crees que el cineasta no tuvo que pelear a cara de perro con los directivos, te equivocas.
"Yo le dije que se largara de mi puta oficina y ahí quedó la cosa".
Tal y como recuerdan desde FandomWire (vía Mein-MMO), un ejecutivo de la Fox intentó que el director recortara la duración de la cinta. "Dije algo que nunca le había dicho a nadie en este negocio: 'Creo que esta película va a ganar todo el puto dinero del mundo. Y cuando eso pase, será demasiado tarde para que digas que te encanta. El momento de amar la película es hoy'", relató Cameron. "Le dije: 'No podrás volver a mí después para felicitarme o hacerte el simpático diciendo 'mira lo que logramos juntos'. No podrás hacer eso'. En ese momento, ese ejecutivo en particular perdió los papeles y se volvió loco conmigo. Yo le dije que se largara de mi puta oficina y ahí quedó la cosa".
Avatar (2009).
La franquicia acumula más de 6.000 millones de dólares hasta la fecha con solo tres entregas. Las dos primeras pueden verse en Disney+, mientras que la tercera sigue siendo exclusiva de las salas de cine. La cuarta y quinta llegarán en 2029 y 2031 respectivamente. También existe un videojuego de Ubisoft que vale la pena recomendar, Frontiers of Pandora, para todos aquellos que necesiten seguir profundizando en el universo de James Cameron.
Vía | Avatar3News (Twitter)
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