Es difícil saber si Vikings Valhalla habría llegado a compartir el prestigioso legado de la serie principal de no haber sido cancelada, pero desde luego fue un trepidante visionado mientras duró. El spin-off se tomó menos en serio la fidelidad histórica que su antecesora, pero a cambio nos dio una serie que no escatimó en tener una escala aún mayor y grandes secuencias de acción.
Un momento especialmente memorable ocurre hacia la mitad de la segunda temporada. Harald y Leif están inmersos en su viaje desesperado a Constantinopla con el que conseguir un ejército para reclamar el trono de Noruega. No conseguirán nada de eso, no obstante, si no consiguen sacar su barco de Nóvgorod. El navío vikingo es un pesado transporte de largo recorrido, y aquí es donde viene el plan loco: quieren evitar los guardias llevándolo montado en trineo a través de un río helado intransitado.
Fuente: Netflix
Lo que sigue es una tensa secuencia de acción que se filmó en gran medida con efectos prácticos. La producción construyó el barco que vemos en pantalla. Un mamotreto de 3,5 toneladas que realmente montaron encima de un trineo (este no era realmente de madera para poder soportar el tonelaje, eso sí) y que realmente fue transportado por caballos, concretamente ocho. Es un trabajo práctico que sumerge totalmente al espectador en pantalla. Se aprecia "lo táctil" de la escena. No hay cromas que valgan ni trineos motorizados. El mecanismo básico es similar al que habrían llevado los vikingos en la ficción de hacer esa misma operación. Eso sin contar lo improbable que es que una escena así podría haber ocurrido para empezar sin que el barco rompiese el hielo, claro.
El otro gran desafío fue hacer que un caluroso día de verano irlandés pareciera el río helado de la vieja Rusia en pleno invierno. La producción grabó en una cantera con pastos verdes, y tuvo que revestir 3.500 metros cuadrados con nieve falsa y trozos de hielo. Los pobres actores estaban con ropas invernales y ventiladores portátiles para no morirse de calor. En zonas estratégicas de la carretera tuvieron que crear falsos fosos por los que los personajes se hundían como si cayeran al agua helada. Y tocó hacer lo mismo a mayor escala con la grieta en el hielo en la que se queda atascada el barco.
Lo único que no pudieron recrear de manera práctica fue el clímax de la secuencia. En un momento dado el hielo empieza a resquebrajarse a sus pies, y una ola de agua helada avanza río arriba por el deshielo. Es aquí donde tuvieron que apoyarse en gran medida en el equipo de efectos digitales, que recrearon momentos claves como la oleada alcanzando al barco y transportándolo a través del caudal. En entrevistas, Leo Suter afirmaba que costó como actor tomarse en serio esta parte de la escena, con apenas un charco de agua apareciendo como indicación para ellos cuando se supone que era una fuerte ola.
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