Sí, en 1988 hablar de Tom Cruise no era hacerlo de la última gran estrella de Hollywood como lo haríamos hoy, ni tampoco de un actor cuyas películas han recaudado más de 13.000 millones de dólares en cines (según datos de The Numbers), pero sí que era hacerlo de uno de los diamantes en bruto más cotizados de la industria. Ya era el "Maverick" de una nación gracias a Top Gun y acababa de trabajar con Martin Scorsese en El color del dinero (1986). Aun así, aceptó un cameo sin acreditar en un wéstern para rodar algo con un amigo.
Con un bigote postizo, un sombrero calado y ropa de época polvorienta, Cruise se convirtió en uno de los hombres de Murphy a los que se enfrentan los protagonistas de Arma Joven (Young Guns, 1988) de Christopher Cain prácticamente en el clímax de la película. Con esta presentación, y no consideréis esto un spoiler, ya podéis haceros una idea de que su destino en la película en tan breve como violento: tras solo un segundo de tensión en pantalla, es alcanzado por los disparos y cae muerto. Todo esto ocurre, por si tienes la película a mano, alrededor del minuto 99 con 20 segundos.
Aunque ya os aviso que yo, que he visionado una edición con la máxima calidad de imagen, he tenido problemas para reconocerlo. ¡Se camufló muy bien! Aun así, al desplomarse, he de decir que esa icónica sonrisa de la estrella de Misión Imposible rápidamente me resultó familiar. Sin embargo, lo interesante de esta historia no es el cameo en sí, sino la anécdota que lo rodea y que demuestra lo buen amigo de sus amigos que Tom Cruise puede llegar a ser. Y es que, repetimos, este no fue el papel de alguien que estaba empezando ni algo que tuviera firmado por contrato desde tiempo atrás, sino solo un pasatiempo.
Por qué Tom Cruise aparece tan poco en esta película
Según recuerdan en Sensacine, la historia ocurrió más o menos así: Tom Cruise se encontraba trabajando cerca del set de rodaje de Arma Joven, en Nuevo México, y decidió pasarse a saludar a un reparto integrado, entre otros, por Kiefer Sutherland, Charlie Sheen y, especialmente, Emilio Estévez, con quien Cruise mantenía una gran amistad tras haber coincidido años atrás en la grabación de Rebeldes (1983). Fue entonces cuando a alguien se le ocurrió una idea: ¿y si le ponían un sombrero, le daban una pistola y lo convertían en un vaquero abatido en dos planos? Lo hicieron —vaya si lo hicieron— y, gracias a ello, este wéstern puede presumir de contar con la aparición más breve en la carrera del actor seguido por Amor sin fin y Austin Powers en Miembro de Oro.
Y puede, aunque con esto no estoy desmereciendo la calidad de la película que la verdad es muy divertida y ya habéis visto que tenía un elenco de de estrellas de bastante nivel, que gracias a ello Arma Joven lograra ser un éxito de 56 millones de dólares. No porque se promociona su aparición, que lo dudo, sino por eso que dicen que Tom Cruise es un imán para la taquilla. Aunque claro, tampoco ha faltado fracasos en su carrera como La Momia de 2017. Puedes ver Arma Joven, si te apetece, en plataformas de alquiler. Decir que tiene anua segunda entrega donde hay otro cameo memorable, este de Bon Jovi, que fue también bastante fugaz, pero esta aparición estelar mejor lo dejamos para otra ocasión.
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