Lo de Amazon y los videojuegos es para estudiarlo. Más allá del amparo de Twitch, la multinacional norteamericana no ha acertado en prácticamente nada. Su plataforma en nube 'Amazon Luna' cayó en el pozo de la irrelevancia desde su anuncio, sus desarrollos first-party se han ido apagando y cancelando sin remedio (p. ej. Crucible, Breakaway) y lo peor de todo es la sensación de que la marca iba muy bien encaminada para hacerse un hueco crucial en el complicadísimo mercado de los MMORPG.
Solo existen dos grandes nombres disputándose ese género entero en el ecosistema de las producciones triple-A: World of Warcraft y Final Fantasy XIV. Todos los demás, por mucho cariño que les tengamos, son meros nichos en comparación. Ni Guild Wars 2, ni Star Wars the Old Republic, ni tampoco el mismísimo Runescape tienen un tirón comparable; y no es probable que aparezcan competidores nuevos por innumerables razones —son desarrollos aún más largos y caros de lo habitual, no resultan lo suficientemente vistosos y el mundillo de los juegos online se ha ido diversificando mucho con los años.
No hay más MMORPG de corte global. Los 'survival' se han apoderado de ese espacio. Windrose, Dune Awakening, esa clase de juegos. Y Amazon, con sus más y sus menos, parecía haber encontrado un puesto privilegiado en la industria como especialista en el género, primero con su propio catálogo (New World y El Señor de los Anillos) y segundo como distribuidor principal de los multijugadores masivos que se diseñan con el público asiático en mente.
El mesías de los MMO que no fue
Por supuesto, las cosas no han ido bien con ninguno de los dos frentes. New World tuvo el acierto de seguir el abecé del 'survival RPG' que prácticamente se hace solo en Steam, con el aliciente de una ambientación única en una era alternativa y fantasiosa del colonialismo norteamericano; pero se desinfló a medida que dejaba claro que el soporte postlanzamiento no tenía una dirección firme ni convincente.
La descontinuación que todo el mundo se veía venir llegaba después de años dando tumbos con planes de acción que no encajaban muy bien entre sí. De alguna manera, New World se fue sin dejar claro del todo qué clase de juego quería ser, y haciendo un caso cuestionable cuanto menos a los deseos de sus jugadores. Quien deseaba dedicarle horas tenía por delante un amasijo de sistemas en constante cambio que no aterrizaba en ningún sitio.
Amazon pudo ser el único equipo triple-A con uno de esos populares 'survival MMO' que se comen a los MMORPG de toda la vida
Finalmente, supimos que New World cerrará sus servidores para siempre a comienzos de 2027, y esta semana anotamos también que el MMO basado en El Señor de los Anillos en el que también estaba trabajando la compañía se ha cancelado. Mi camarada Alberto Lloria escribía en profundidad acerca del dramón que arrastran los juegos de ESDLA, por si te apetece llorar aún más. Amazon sufre un síndrome parecido al de Google —proyectos que desaparecen tan pronto como llegan, si las circunstancias no acompañan desde el primer día.
Llevamos dos grandes oportunidades desperdiciadas entre olas de despidos, y nos queda una tercera: la de continuar distribuyendo MMO asiáticos. Aquello apuntaba maneras con el exitoso Lost Ark, y más tarde con Throne & Liberty, y solo dio un tropiezo con un Blue Protocol de Bandai Namco que no logró asentarse y terminó reviviendo con la coletilla de 'Star Resonance' bajo el amparo de un estudio chino que apenas ha logrado un 38% de aprobación en Steam.
Amazon iba a convertirse en el distribuidor que abre las puertas a los MMORPG asiáticos en Occidente.
La conclusión que saco de la situación es que hacemos demasiados juegos a la carta para los inversores. Es difícil decirle a tu cliente "te equivocas", pero la realidad es que muchos de los juegos y licencias más exitosos de la historia llegaron hasta donde están simplemente por aparecer en el momento correcto y tocar las teclas correctas. New World tuvo esa suerte, y pocas veces he visto un caso más claro de un juego que pudo pavimentar la carrera de un desarrollador si hubiera atendido un poco mejor a las necesidades de sus fans.
Aquello tuvo éxito y no supo canalizarlo. La premisa de las actualizaciones gratuitas no funcionaba, la primera expansión de pago fue un puñado de mejoras de comodidad o 'quality of life' y sus responsables trataron de buscar un nuevo público para que se encontrase con exactamente los mismos problemas que ya tenían antes. No puedes meterte en uno de los géneros más técnicos que existen, desentenderte de esa manera y esperar que todo fluya. Menos aún si de la noche a la mañana pierdes un porcentaje significativo de tu plantilla.
A Amazon se le cayó la distribución de Blue Protocol en Occidente. Al juego no le va bien ahora.
¿Qué nos depara el futuro después de todo esto? Pues tú me dirás: el pasado mes de diciembre, Amazon vendió los derechos de publicación del MOBA March of Giants a Ubisoft. Estrenó el año despidiendo a 16 000 empleados para centrarse en Amazon Luna y apenas un par de meses más tarde anunció el fin de ese mismo servicio —solo podrás seguir jugando a tus juegos en local, si tienes un hardware capaz (que es lo más normal del mundo entre quienes juegan en nube, ¿verdad?) y no habrá devoluciones de ninguna clase.
Si las cuentas no me fallan, lo que tenemos entre manos ahora mismo de parte de Amazon en el mercado de los MMO es el soporte de Lost Ark y Throne & Liberty. Veamos cómo les va: 44% y 56% de aprobación en las reseñas recientes de Steam, respectivamente. Menos mal que el futuro de WoW y FF XIV está garantizado.
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