Durante días, la teoría del "Conformity Gate" de Stranger Things ha hecho dudar hasta a los más escépticos (como era mi caso). La cantidad de pistas recopiladas por los fans, junto a las falsas señales de Netflix, han hecho dudar hasta a los que veíamos imposible que los hermanos Duffer se sacaran un nuevo episodio final de la manga. No, el capítulo 9 de la quinta temporada no existe y, aunque algunos usuarios señalan que la partida aun no está perdida, el silencio que se produjo ayer en la plataforma de streaming parece muy revelador. Ha sido un jarro de agua fría, no hay duda. Sin embargo, con la decepción de no estar ante uno de los eventos más sorprendentes en la pequeña pantalla atrás, creo que es lo mejor que le podría haber pasado a un público que no es capaz de aceptar un desenlace.
Un movimiento común y fascinante
No os voy a mentir: acepté el final de Stranger Things, porque sentí cierto alivio con la emotividad que dejó tras una temporada llena de situaciones que me enfadaban. Todos estábamos mentalizados de que se iban a marcar un Juego de Tronos y de que el pesar quedaría en nuestros corazones para siempre.
Los hermanos Duffer nunca han pretendido ser los más complejos a nivel de escritura, pero sí que destacaban por hilar bien las situaciones y no dejar demasiados detalles en el aire. No sabemos que ha podido pasar en la quinta temporada, pero es una realidad: el desenlace deja demasiados cabos sueltos.
Estos cabos son los que han llevado a que la comunidad, que lleva casi diez años siguiendo el producto, no haya podido aceptar la resolución de los Duffer y haya elaborado una teoría propia, el "Conformity Gate", para tratar de dar explicación a lo que hemos visto en la pequeña pantalla. La premisa principal es que el último capítulo no era el verdadero y que todo se trataba de un engaño de Vecna.
A no ser que se pronuncien los propios creadores, nunca vamos a saber si este camino ha sido intencionado. ¿La ambigüedad de la quinta temporada es solo un camino a la interpretación más o es que de verdad se han olvidado de cuidar ciertos detalles? ¿Querían dejar a discreción del espectador el final y esta visión era una de las muchas que la serie proponía?
Hay quienes eligen creer, otros no, y luego están los que no se conforman. La cantidad de recopilaciones sobre posibles indicios de una mentira, como las alusiones a la película "La Cosa", los mensajes cifrados o las reacciones inesperadas de personajes, han hecho dudar hasta a los que se resignaron.
Me atrevo a señalar que todos queríamos ver un capítulo adicional que nos permitiera ver un desenlace para Once más adecuado, el retorno de personajes como Suzie a la pantalla y algo de esas dosis de crueldad que nos prometieron. Con todo ello, y una vez que el globo de la ilusión se ha deshinchado, creo que la no aparición del noveno capítulo es, en realidad, lo mejor que podía haber pasado.
Yo me niego a aceptar la cantidad de lagunas y descuidos de la temporada. Me niego a comprar que nunca sepamos cómo terminan tramas como la ya citada de Suzie y Dustin, la ausencia de demogorgons en la batalla final, la falta de entidad del Azotamentes o, no sé, ¿qué paso con Victor Creel? Han dejado demasiado para la imaginación o, en todo caso, para futuras creaciones que les permitan seguir estirando el universo a modo de spin-offs. Ya lo dije anteriormente: si tienes que explicar los cabos sueltos a posteriori es que algo está mal.
Ahora bien, a modo de reflexión, no puedo evitar pensar que estamos ante una generación que se niega a aceptar las cosas como vienen. No hablo de no criticar o no quejarse, pero lo cierto es que finales decepcionantes han existido siempre, como el de Perdidos, Buffy, Cómo conocí a vuestra madre o El Juego del Calamar. Si un producto se pone al servicio de las exigencias del público, nunca va a contentar a nadie tampoco. Siempre se le pedirá más y más.
Esta reflexión no se me ha ocurrido de la nada, sino basándome en lo que percibo en el mundo del anime a diario. Debido a la decepción generalizada y a la presión el público, Ataque a los Titanes incluyó un "nuevo final" en The Last Attack o My Hero Academia añadió un epílogo más tarde. Lo que experimenté en esos momentos es que el peso del final no era definitivo, que había vivido una serie de emociones (buenas y malas) que luego pueden ser desvirtuadas al momento.
Aunque creo que es bueno que el público tenga herramientas para no conformarse (mirad lo que pasó con La Liga de la Justicia), esto puede convertirse en un arma de doble filo. Solo hay que ver el pegote en el que se transformó el live-action de Blancanieves con tal de atender a todas las críticas de todas las partes de la sociedad. A lo mejor, lo que tenemos que aceptar es que, aunque el desenlace no haya estado a la altura para el público, lo importante ha sido el camino; esos casi diez años en los que hemos disfrutado, nos hemos emocionado y hemos reído en conjunto.
Si me sincero, os mentiría si no os dijera que me encantaría ver ese capítulo final donde todo ha sido un engaño de Vecna y los Duffer han traspasado la pantalla para generar una experiencia común, para hacernos parte del engaño. Hubiera sido magistral, desde luego, pero creo que es hora de dejar ir Stranger Things, con sus aciertos y flaquezas, aceptar la visión de los creadores y esperar a que aparezca un nuevo producto generacional que nos una a todos. Porque si algo me ha dejado claro el Conformity Gate es que, cuando una comunidad decide unirse, se puede generar una experiencia compartida, única y maravillosa.
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