Cuesta entender dónde tiene Sony la cabeza con sus decisiones. A todos nos ha pillado totalmente desprevenidos el cierre de Bluepoint Games. No quiero exagerar, pero a mí me ha sorprendido tanto como si le diera a Sony por bajarle la verja a Santa Monica Studios. No lo digo porque los juegos de ambos tengan la misma relevancia, sino porque consideraba a los dos partes inseparables del ADN de PlayStation. Está claro que vivimos en una era en la que no podemos dar nada por sentado. Con esta triste noticia, llegó otra.
Somos muchos los que llevamos mucho tiempo pidiendo un remaster o un remake de Bloodborne, y costaba mucho comprender por qué nunca llegaba. Siempre que se habla de remasterizar un videojuego, alguien pregunta: ¿pero hace falta? En el caso de Bloodborne sí, sin duda. Es verdad que al jugarlo recientemente en PlayStation 5 me fijé que los tiempos de carga son mucho menores, y que el rendimiento no es tan desastroso como era, pero sigue sin ser perfecto. Es un título que se vería muy favorecido de tener 60 fps; si es que tampoco pedimos más.
Miyazaki es muy consciente de que somos muchos los que vamos a sus juegos con muchas ganas de descubrir lo que el juego nos cuenta en realidad
Esa otra noticia que llegó fue que Hidetaka Miyazaki rechazó el remake propuesto por Bluepoint Games. Esta información a algunos les sorprendió tanto como el propio cierre del estudio, pero a los que conocen a fondo a Hidetaka Miyazaki, el cariño que le tiene a Bloodborne, la forma en la que él entiende la interpretación que le permite hacer a los jugadores del lore de sus títulos, además de los tremendos cambios estéticos que Bluepoint Games ha hecho en su Demon's Souls, pues puede que no tanto. Antes de seguir, tengo que decir que yo disfruté muchísimo del remake de Demon's Souls en PlayStation 5. Fue un gustazo poder regresar a Boletaria a través del rediseño visual orquestado por Bluepoint Games, volver a jugar sin las limitaciones de equipo del original y con unos jefes redibujados, pero existía un problema: el juego no era acorde con el lore. Lo sé, esto no le importa a todo el mundo, solo a unos cuantos locos entre los que me encuentro.
Hidetaka Miyazaki no diseña sus mundos por azar. La información que oculta y que no exhibe tan pornográficamente como otros escritores la distribuye a través de la arquitectura, las ropas de sus personajes, la naturaleza, las armas, etc. Él es muy consciente de que somos muchos los que vamos a sus juegos con muchas ganas de descubrir lo que el juego nos cuenta en realidad. Tanto es así que él mismo ha establecido las normas de este metajuego: nos deja interpretar a placer, pero siempre que comprendamos que todo lo que se ve en sus videojuegos es canon y tiene que formar parte de esa interpretación. Esta declaración es fundamental para comprender por qué Hidetaka Miyazaki ha rechazado que Bluepoint Games haga otro remake. También ha dicho que él almacena en su cabeza la historia que sí ha ocurrido en cada juego, pero que nunca la desvelará para que juguemos a descubrir el lore. Así sabemos que esto es importante para él, y aquí vienen los problemas.
Dos videojuegos que cuentan historias diferentes
Bluepoint Games ha hecho un muy buen trabajo con el remake, pero no ha respetado esto. Los principales problemas se encuentran en la arquitectura de Boletaria. Si examinamos las ruinas, veremos que hay muchos cambios para volverlo todo más lujoso y vistoso. La Boletaria del juego original es gris y ruinosa, mientras que la del remake es mucho más luminosa, rica y elegante. Hay hiedra recorriendo muros derruidos en la versión de Bluepoint Games que por lore no debería estar ahí, ya que la vegetación determina una temporalidad. Fijaos en The Last of Us, sabemos que el tiempo ha pasado porque las enredaderas, los árboles y hasta los animales pastan a sus anchas en un territorio antes propiedad de los humanos. A estos cambios se le añaden otros más sutiles. El mítico Penetrator imbuye su arma en poder para luchar contra nosotros, el problema es que en el remake parece que la recubre de sangre, recordándonos a los filos de Lady María en Bloodborne, y no a magia como en el original. Esta tontería yo creo que le ha enfadado especialmente. Hidetaka Miyazaki es bastante troll con su lore, le gusta, es parte de su esencia, y un ejemplo de esto es Parches.
Uno de los rastros para comprender si existe o no Soulsverso es Parches y también la sangre
¿Es Parches, o Patches o el afable Pate un meme, un huevo de pascua? ¿O es un cazador interdimensional que aparece siempre que un dios o un humano se vuelve codicioso para darle una patada en el culo? Uno de los rastros para comprender si existe o no Soulsverso es Parches y también la sangre. El poder de la sangre es de Bloodborne, pero aparece en Elden Ring y también se insinúa en Dark Souls 3. Que Penetrator use sangre encaja de forma extraña si se quiere crear una temporalidad entre las distintas obras a través de este elemento porque, ¿es un poder que ya estaba en Boletaria? Todo esto son especulaciones, y no deja de ser una situación extraña porque recordemos que se supone que Hidetaka Miyazaki dio su visto bueno al remake de Demon's Souls. Si me preguntáis a mí, me da que Hidetaka Miyazaki no hizo demasiado caso a estos cambios tan sutiles, dio su aprobación porque el lanzamiento del juego le venía bien a From Software siendo él el presidente, pero que luego se arrepintió. Quizás le llegaron noticias peyorativas sobreestos cambios, o se dio cuenta de que muchas nuevas generaciones llegarían a su trabajo mediante un juego que traicionaría su forma de entender el lore.
Con eso en mente, no le debió agradar que ocurriera lo mismo con Bloodborne, su niño bonito, y de ahí su rechazo. Porque todos estos cambios que señalo de Demon's Souls, insisto, parecen menores para un jugador normal, pero son grandes si uno se preocupa de entender a pies juntillas el lore y el universo del juego. Ya no es una cuestión estética, sino de narrativa y de tono. Personalmente, me encantaría que un día Hidetaka Miyazaki aclarara este tema, no para saber quién tiene razón, si él o Bluepoint Games o Sony, sino para conocer más de él como narrador a través de la arquitectura y del espacio.
Todo esto son conjeturas, y respeto totalmente la decisión de Hidetaka Miyazaki. Que el remake de Bloodborne llegue cuando él quiera, faltaría más. Siguiendo esta línea de razonamiento, puedo entender absolutamente que no quiera que nadie toque su juego, como todos podemos entender la desgracia de perder a Bluepoint Games. Quizás serán los únicos en la historia de nuestro medio que pudieron reinterpretar un videojuego de From Software, uno de los más influyentes de nuestra historia reciente. Uno que algún día podamos disfrutar como se merece.
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