Todo el mundo conoce la película animada de La Sirenita. Es uno de los buques insignia de Disney, y Ariel una de las princesas más queridas. Sin embargo, lo que menos gente sabe es que su creación fue fruto de una serie de catastróficas desdichas entrelazadas durante décadas con un resultado favorecedor. Esta cinta no solo se estrenó en 1989 como una más que añadir al catálogo de la compañía, sino como la última esperanza de una empresa que estuvo a punto de cerrar sus talleres. No en vano dio lugar a lo que se conoce como "El Renacimiento de Disney" y, posiblemente, también al gigante empresarial que conocemos.
Una historia guardada en un cajón
Aunque La Sirenita se estrenó a las puertas de la década de los noventa, Walt Disney había adquirido los derechos del cuento de Andersen a comienzos de los años cuarenta. Un primer proyecto se puso en marcha por aquel entonces; uno del que tan solo perduran algunos bocetos del ilustrador Kay Nielsen y que reflejan una versión del cuento mucho más cercana (y oscura) a la historia original.
El motivo por el que este proyecto nunca llegó a ver la luz no fue otro que La Segunda Guerra Mundial, que paralizó la producción de una película de estas características y obligó a la compañía a realizar animaciones con tintes políticos y bélicos, como el corto de animación de Victory Through Air Power. Metida en un cajón, pasarían décadas hasta que la idea fuera resucitada.
Ilustraciones de Kay Nielsen de La Sirenita
Las circunstancias económicas tras el conflicto provocaron que Disney tuviera muchos problemas para reponerse de la deuda de más de 4 millones con la que terminó la década de los 40. Tan solo algunos éxitos como La Cenicienta (1950) le darían un respiro y servirían para que la compañía siguiera optando por la animación. Tanto esta cinta como Alicia en el País de las Maravillas (1951) fueron sus últimas bazas antes del desastre.
Esta tónica, si se analiza la trayectoria de la compañía, es frecuente. Películas que a día de hoy son de culto, como Pinocho (1940) o El Planeta del Tesoro (2002), supusieron grandes pérdidas económicas en su momento. Pero volviendo a los orígenes de La Sirenita, llegada la década de los cincuenta, esta seguía en un cajón, lo cual es importante más adelante. El creador estaba inmerso en la construcción de Disneyland y comenzó a delegar en los equipos de animadores el trabajado, provocando la aparición de películas tan especiales como 101 Dálmatas (con un trazo sucio y poco refinado para abaratar costes).
La época de los sesenta fue de contrastes. Tan solo se lanzaron dos películas animadas, Merlín el encantador y El Libro de la Selva. Una de ellas fue un éxito (la segunda) y otra un fracaso. Esto provocó que Disney optara por nuevas estrategias, como los live-action híbridos, que combinaban animación con actores reales. Los ejemplos más claros son Mary Poppins (1964) o La Bruja Novata (1971).
La década de los setenta es conocida como "La época oscura de Disney" debido al fallecimiento del creador en el año 1966 y su consecuente desorientación por parte de la empresa. Los presupuestos para las películas bajaron y tan solo hubo algún éxito aislado como Los Rescatadores, que una vez más, consiguió dar un tiempo de vida extra a los animadores.
En los ochenta, se produjo el mayor desastre financiero de la historia de Disney hasta la llegada de El Planeta del Tesoro: Taron y el Caldero Mágico. Su caída solo pudo ser paliada por Basil, el ratón superdetective y de milagro. Con esta situación, los rumores sugieren que Disney estuvo a punto de cerrar sus puertas a hacer más películas de esta índole y, aparcada en un cajón, La Sirenita decidió recuperarse como último intento.
Fue todo un milagro. Con un presupuesto de 40 millones, consiguió recaudar más de 200 y dio comienzo a la época conocida como "Renacimiento de Disney", ya que a esta cinta le seguiría otros tres grandes éxitos: La Bella y la Bestia, Aladdín y El Rey León.
Hay que entender que fue, precisamente, esta época la que marcó con más fuerza que nunca a una generación de niños y permitió a Disney consolidarse por fin. Aunque en los 2000 los experimentos con la ciencia ficción no salieron del todo bien, sí que fueron posibles gracias al éxito de estas cintas. La Sirenita fue el comienzo del éxito y nada de lo que conocemos habría sido posible sin la presencia de una curiosa sirena que quería ver el mundo exterior.
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