"Esto es un insulto hacia mi persona y todo mi trabajo" fueron las duras palabras que Bill Gates, cofundador de Microsoft, dejó al equipo de desarrollo de la Xbox original cuando supo que no usaría Windows como base (este momento sería recordado en Microsoft como la masacre de San Valentín). Fue la intervención de uno de los presentes la que alertó de la situación del mercado de las consolas a principios del nuevo milenio; si los de Redmond no entraban en el mercado, la posición de Sony y su PS2 quedaría incontestada. Poco podían saber de la magnitud que hubiera tenido descartar el proyecto DirectX box para la compañía.
Sus primeros años fueron algo convulsos aún después de su lanzamiento; pero nos dejó tras de sí una consola interesante que ha asentado, casi sin saberlo, muchas de las bases de las consolas actuales y que ha sido hogar de algunas sagas realmente queridas por los jugadores. Aprovechando que este mismo 2026 se conmemoran los 25 años de vida de la consola, hoy queremos hablar de la primera Xbox, de su hardware y sobre algunas de sus peculiaridades que han sido el germen de la marca hasta nuestros días.
"La X marca el lugar"
Aunque ya nombramos esto en una de nuestras anteriores retrospectivas, es interesante volver a recordarlo. El objetivo de Xbox era traer las capacidades multimedia del PC a todos los salones, e introducir a Microsoft en ese mercado. Este objetivo nació a raíz del enorme éxito de PlayStation y de las declaraciones de Sony; la compañía nipona dejó claro que su futura consola aspiraría a dominar el mercado doméstico del entretenimiento. Unas declaraciones que, tras algunas negociaciones fallidas, se tomarían desde Redmond como un ataque y que pondrían en marcha a lo que después se transformaría en la división Xbox.
Interior de una Xbox original. Pueden apreciarse en su interior su similitud con un PC tradicional; siendo la placa principal el elemento más discordante. || Imagen: iFixit.
Para conseguir su objetivo, los responsables del desarrollo de la consola aceptaron que debían asentar algunas bases dentro de esa industria, y qué mejor modo de hacerlo que apoyándose en un sector con un hardware más potente y del que ya tenían experiencia previa como el del PC. Los encargados de desarrollar el proyecto tenían claro que, para que su consola fuera distinta al resto de consolas que salían al mercado, debían traer consigo todas las herramientas y cualidades del PC que podían competir con lo que tenía que ofrecer PlayStation 2 en el mercado. Desde la presentación de esta última en 1999, todos los esfuerzos del proyecto girarán en torno a cómo podían ofrecer algo mejor que dicha consola.
Un hardware con carácter
Sólo hay que echarle un vistazo al interior de la Xbox original para darse cuenta de que su objetivo de crear "un PC de salón" no era un simple slogan. La consola se diseñó en torno a DirectX 8.1 y a las herramientas con las cuales Microsoft había colaborado con Sega en Dreamcast; pero el desarrollo de Xbox fue rápido debido a las pretensiones de la compañía y a llegar tarde a la sexta generación. A razón de ello, gran parte del hardware que usó la consola tuvo que venir de productos que ya estaban en el mercado y adaptarlos a las necesidades de una consola de sobremesa; no desarrollarlos desde cero como era habitual. Esto dio a Xbox un carácter muy singular para la época, casi más cerca de un PC que de una consola tradicional.
Especificaciones Técnicas: Xbox Original
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Procesador principal |
Pentium III (Coppermine) a 733 MHz |
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Procesador gráfico |
Nvidia NV2A (GeForce 3) a 233 MHz; 20 GFLOPS en cálculos de coma flotante |
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Memoria |
64 MB DDR SDRAM a 200 MHz en una configuración Dual-Channel |
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Almacenamiento |
Disco duro de 8 a 10 GB a 5.400 RPM |
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Audio |
Nvidia MCPX con compatibilidad Dolby Surround |
Esto que señalamos se ve claramente en factores como el lector óptico que usó la consola, o su disco duro, pionero en este tipo de sistemas y que ayudaría notablemente en la faceta en línea de la consola. Destacaremos el caso de su procesador, que era una revisión de un Pentium III de Intel con modificaciones menores en frecuencias y factor de forma; así como la aparición del chip NV2A de Nvidia en la consola, un chip derivado de la serie GeForce 3 de la compañía. Estas especificaciones eran impensables en una consola y sorprendieron en la época, la Xbox original estaba más cerca en especificaciones con un PC de gama media que con ninguna de sus competidoras. Una característica que definía la consola.
Asentando las bases del juego en línea en consola
Xbox no fue la consola más exitosa de su generación en cuanto a ventas, pero sí que marcó muy hondo el camino a seguir para las futuras generaciones en cuanto a estándares y servicios. La consola contaba con un modem Ethernet de 100 Mbit integrado, a través del cual Microsoft – una empresa centrada en el software y servicios – quería sacar a relucir las bondades del juego en línea para las consolas; un concepto explorado antes por consolas como la ya nombrada Dreamcast, pero del que Microsoft quería exprimir algo más y que se transformaría en la mayor baza de la consola y su reclamo más claro: el juego y los servicios online en un momento en el que en las consolas no había nada firmemente establecido.
Si querías jugar a través de Internet fuera del PC tu única opción real era Xbox, en ello centró sus esfuerzos la compañía norteamericana. De este ejercicio conjunto nació Xbox Live, con el que aún se conoce al servicio de juego online de la compañía. La idea detrás de él era sencilla: aprovechar la infraestructura de Microsoft para lanzar una plataforma pensada para ofrecer comodidades a la hora de jugar en línea; atributos como el chat de voz, las listas de amigos y otros factores que vemos en consolas actuales nacieron con este servicio como modelo.
Otro punto destacable en este aspecto sería Xbox Arcade, que llegaría poco antes del salto generacional hacia la Xbox 360. Arcade era una versión refinada para consola de lo que podíamos ver en PC por aquel momento, una plataforma en la que comprar, descargar y jugar a títulos en tu consola. Un modelo que vemos actualmente en todas las consolas y que en PC ha demostrado su viabilidad tiempo atrás. Tal vez sean estos servicios lo que más han permeado en la industria; ahora estamos viendo una evolución de estos con propuestas como GamePass y PSNow, más sofisticadas.
Un catálogo de futuras estrellas
Aunque el hardware y sus servicios tuvieron mucho que ver en cómo serían sus sucesoras, como en toda consola, lo que más definió a la Xbox original fueron sus videojuegos. El componente online del dispositivo fue un reclamo para la aparición de títulos que aprovechaban estas características, muchos de ellos shooters provenientes del PC. Este escenario se impulsó aún más con la aparición del Jefe Maestro en el primer Halo y que catapultó a la consola como una plataforma para blockbusters de acción; un género que evolucionaría mucho la siguiente generación. Gran parte de las obras que vimos en Dreamcast de la mano de Sega también verían la luz en la consola, como resultado del uso de DirectX 8.1.
La primera Xbox no estuvo exenta de grandes lanzamientos.
Pero lo que más destacaríamos de los títulos que podíamos disfrutar en la Xbox original eran sus similitudes – gráficas – con los ordenadores de gama media de la época. Los ports de PC a consola eran fáciles de producir gracias a las herramientas de Microsoft y el hardware de la consola habilitaba que los apartados técnicos de estas obras brillarán en la plataforma.
A qué problemas se enfrentó la consola
Aunque en tierras americanas la consola fue todo un éxito, fuera del continente Xbox tuvo una recepción comedida. La consola llegó tarde a los mercados japonés y europeo, en un entorno en el que la PS2 había sido un éxito absoluto de ventas y acapaba todas las miradas a nivel comercial. Microsoft tuvo que lidiar con un mercado muy asentado y focalizado en una única plataforma. Un entorno en el que factores como un marketing poco inspirado en el continente europeo, o una mala recepción en tierras niponas hicieron que el sistema pasará desapercibido.
Xbox era más potente que sus rivales, pero también era mucho más cara
Tal vez su mayor inconveniente fuera una de sus mayores bondades: el hardware de la consola. Xbox era más potente que sus rivales, pero también era mucho más cara, con un precio de salida de 479 dólares. Muchos usuarios no encontraron motivo para migrar a una plataforma que era más cara y que aún no tenía una comunidad de usuarios detrás, por lo que Microsoft tuvo que llevar a cabo algunas maniobras de absorción de costes para bajar el precio del sistema y aumentar sus ventas; con un éxito moderado.
Los de Redmond tomarían nota de los problemas que sufrió la Xbox original para su sucesora, que centraría sus esfuerzos en mantener las bondades de la consola original – sus servicios, sus títulos y su foco en el juego en línea – para volver con fuerza tan sólo cuatro años después de su lanzamiento original, con la que sería la consola más exitosa de Microsoft hasta la fecha.
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