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ESPECIAL

Todo lo que sabemos sobre el hardware de Xbox Series X

Nuestras impresiones sobre lo mostrado hasta ahora de la nueva consola Xbox e indagamos en las posibilidades de Xbox Series X,

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Imagen de Xbox Series X

La inesperada presentación de la nueva consola de Microsoft durante los Game Awards ha dejado más preguntas que respuestas. La próxima generación de consolas parece materializarse por fin, pero aún desconocemos gran parte del hardware y características que acompañarán a estos dispositivos.


A pesar de ello, con una imagen y un nombre al que referirnos a "Project Scarlett" al fin sobre la mesa, muchos usuarios se aventuran a indagar entre las diferentes filtraciones y declaraciones de fuentes cercanas a los de Redmond para crear un mapa mental de lo que será Xbox Series X. Ese mismo ejercicio es el que hoy pretendemos hacer aquí hablando de lo que conocemos hasta ahora de la futura consola de Microsoft.


Xbox Series X: Las especificaciones que conocemos de la consolaLo poco que hay confirmado sobre las especificaciones de la nueva consola es muy esperanzador y debería situar, en términos brutos, cerca de un PC de gama media-alta actual. Una posición que seguirá siendo interesante a fechas de su lanzamiento, programado para algún momento entre finales de 2020, e inicios de 2021.


Xbox Series X

Comenzando por el procesador, sabemos desde hace bastante que estará basado en la arquitectura Zen 2, que actualmente vemos en la tercera generación de procesadores Ryzen. El nuevo cerebro de la consola de Microsoft cuenta con ocho núcleos a 3.6 GHz de base, según las declaraciones. Por estos números, su equivalente directo en hardware doméstico debería ser el R7 3700X, pero tratándose de un SoC (Un sistema en chip) deberíamos esperar algo por debajo de este componente.


En cualquier caso, la esperada mejora en el procesador es más que bienvenida. En Xbox One X este componente es el principal cuello de botella del sistema, y la inclusión de Zen 2 en la nueva consola de Microsoft supone un enorme salto generacional desde Jaguar, su antigua arquitectura. Tal vez el mayor salto de calidad de Xbox Series X con respecto al modelo One X.


Otro salto tan esperado como destacable estaría en el procesador gráfico del sistema. Se ha confirmado el uso de la arquitectura RDNA en el chip de Xbox Series X, así como un único dato técnico: los 12 teraflops de esta GPU. Con estas características no tenemos nada en el mercado actual por parte de AMD, la RX 5700 XT tiene en torno a los 9 teraflops, por lo que este hipotético chip customizado debería estar más cercano a una hipotética RX 5800 (Que esperamos ver a inicios de 2020 según diversos rumores) que a las actuales gráficas basadas en Navi. En cualquier caso, es un salto tanto en arquitectura como en potencia.


Imagen de Xbox Series X

En cuanto a memoria y almacenamiento, sabemos gracias a algunos desarrolladores que el sistema contará con 16 GB de memoria GDDR6 repartida entre el sistema operativo y el resto de las aplicaciones, aunque no conocemos las especificaciones de estas memorias. De igual manera, el almacenamiento estaría basado en una unidad de estado sólido, sin saber si será un formato tradicional o algún tipo de conexión propietaria como lo será en la consola de Sony, por lo que hay muchas incertidumbres en cómo podremos ampliar el almacenamiento de la consola en el futuro más allá de los discos externos. Por suerte, Microsoft hizo un buen trabajo en Xbox One en este aspecto.


Desconocemos el número de puertos y conexiones con las que contará la consola. La compatibilidad con resoluciones 4K@120 fps nos invita a pensar en que usará HDMI 2.1 tal y como hace su antecesora, con un límite máximo de 8K. Obviamente, esos no son los números que alcanzarán los videojuegos de la próxima generación, sino más bien el límite técnico de la consola.


Xbox Series X: ¿Qué deberíamos esperar en términos de potencia?Es difícil determinar cómo de potente será exactamente la nueva consola de Microsoft, siquiera cómo rendirán los títulos que podremos ver en ella, como el ya anunciado Hellblade II; pero sí que podemos establecer ciertas similitudes con un PC de gama actual. A modo representativo, hemos montado un equipo con unas especificaciones parecidas a las que deberíamos ver en la nueva consola y lo hemos puesto a prueba.


Imagen de Xbox Series X

En una versión algo mermada de nuestra lista de juegos habitual, y apoyándonos en el excelente trabajo de medición del rendimiento en consolas hecho por Digital Foundry y VG Tech para los resultados de consola, vemos un salto de en los cuadros por segundo de más del 50% en 1080p y de un 20% en 4K, a una calidad mayor y resoluciones nativas. Atendiendo a números brutos y teniendo en cuenta que la máquina debería tener una gráfica más potente que la usada aquí, se acerca a las declaraciones de Phil Spencer acerca de la consola, en las que afirmaba que sería dos veces más potente que la Xbox One X.


Como ya hemos dicho, esto es meramente representativo y no supone una comparativa real de lo que debiera esperarse en la nueva generación. Muy probablemente, el procesador de la consola sea menos potente que el R7 3700X, su gráfica debería ser superior a la RX 5700 XT y el rendimiento de los títulos creados a medida para este hardware sea mejor. Pero, aún a pesar de ello, es interesante comprobar el evidente salto generacional a nivel de hardware que nos espera de cara a los años venideros.


Un cambio en el formatoOtro de los aspectos más sorprendentes y comentados de Xbox Series X es su nuevo diseño o apariencia. Con una distribución vertical y simétrica, el parecido con un PC tradicional trasciende de la arquitectura y el hardware empleado hasta el propio aspecto del dispositivo. No tenemos medidas oficiales en el momento en el que se escribe este texto, pero ya se ha comenzado el trabajo de especulación con respecto al volumen de la nueva Xbox, que hace justicia a su nombre más que nunca.


Imagen: Windows CentralImagen: Windows Central

Pero este cambio de volumen no es una decisión meramente estética. Llegados a este punto, el aumento de potencia de la consola se debe reflejar en una mejora de la refrigeración de esta. Una tarea pendiente en el mercado de las consolas domésticas, que ya ha demostrado ser un problema en esta generación. Teniendo en cuenta el tamaño del chip y placa de la consola, no sería descabellado pensar que gran parte del aumento del tamaño en el dispositivo corresponde a un aumento en el tamaño de su disipador.


El sistema de refrigeración del Mac Pro (2013)El sistema de refrigeración del Mac Pro (2013)

Este formato y la ausencia de entradas y salidas de aire laterales, nos recuerdan mucho al Mac Pro de 2013. Este sistema se apoyaba en la presión negativa generada a través de un ventilador en la base del equipo, que generaba una corriente hacia arriba y en el proceso refrigeraba un gran disipador. Con componentes mucho más lacerantes, energéticamente hablando, el Mac Pro de 2013 tenía algunos problemas de refrigeración, pero debido a las especificaciones conocidas de la Xbox Series X no creemos que veamos problemas de temperatura en la futura consola, más bien al contrario: un importante avance en este aspecto con respecto a sus antecesoras.


Aún queda mucho por conocer sobre la consola de Microsoft. Mientras escribimos este especial se suceden una cascada de nuevas noticias, declaraciones y especulaciones sobre cómo será el esperado sistema. También queda hablar de apartados importantes, como las políticas de consumo, o los títulos que veremos en la plataforma.


Teniendo en cuenta todo ello, hay tomar las afirmaciones de este texto con algo de precaución, y siempre desde la perspectiva de que aún ningún medio ha tenido acceso incondicional a este hardware. Pero, desde 3DJuegos, estamos comprometidos a traeros nueva información de forma constante, ante la que es la primera cara visible de la próxima generación de consolas: Xbox Series X o, como ha matizado recientemente Microsoft, simplemente Xbox.


Más sobre: Xbox Scarlet y Xbox Series X.